La ayuda y la deuda exteriores

El volumen de ayuda de los países desarrollados a los que no lo son ha crecido de manera espectacular en términos monetarios, aunque no en términos reales, debido a los aumentos de precios registrados. Esto puede apreciarse mejor si se relaciona esta ayuda con el producto interior bruto de los países desarrollados. Del 0.9 % del año 1960 se ha descendido a un 0.7% en 1970.

En la segunda conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo, celebrada en Nueva Delhi en 1968, se aprobó que el porcentaje del producto interior bruto ascendiera hasta el 1%, del cual la ayuda oficial fuera del orden del 0.7% y el resto corriera a cargo de la iniciativa privada. Lo realmente grave es que también este porcentaje de ayuda oficial ha experimentado una tendencia a la disminución y las previsiones realizadas por el Banco Mundial no son en absoluto optimistas, en cuanto a que se logre aquel 0.7% en 1975:

1960

1965

1970

1973

1975

     

0.52

0.44

0.34

0.34

0.34

     

En todo caso, hay que subrayar el hecho de que los países del Mercado Común y Suiza son los únicos que alcanzan aquel 1%, mientras que los Estados Unidos acaban de descender por primera vez del 0.5 %. Si incluyéramos los países socialistas desarrollados, la situación no mejoraría, ya que no parece que se supere el 0.3 %, incluso en etapas anteriores a la ruptura Unión Soviética-China.

El peso de la deuda en los países subdesarrollados, por el contrario, aumenta debido a la acumulación sistemática de los intereses. Su deuda pública exterior, que era de 9,000 millones de dólares en 1955, ha pasado a 20, 000 millones en 1962, 40,000 en 1967, 60, 000 en 1970 y 80, 000 en 1973. Debe insistirse en que lo grave no es la existencia de la deuda ni su volumen; lo grave es su composición y una dinámica que hace que los pagos –por plazos vencidos e intereses- superan a los ingresos por ayuda real.

Esta situación tan difícil se vea gravada por la falta de crecimiento de la ayuda oficial, lo que conduce a los distintos países a solicitar préstamos a corto plazo y de costo elevado, así como utilizar onerosos créditos a la exportación. Y no se trata de algo futuro, sino que, desde 1970, diversos países, entre ellos Ghana, Chile, Pakistán, India e Indonesia, han tenido que presentar prácticamente suspensión de pagos.

Fuente: Apuntes de Introducción a la Economía de la UNIDEG