Fauvismo

Estilo nacido en Francia y cultivado por un grupo de pintores conocido bajo la denominación de Fauves (fieras), los cuales, reaccionado a su manera frente al impresionismo y sus variantes, establecen que «al mirar un cuadro hay que olvidar lo que representa» (frase de Matisse), por lo que en él sólo cabe el juego cromático.

El cuadro fauve aparece entonces ante los ojos del espectador como una orgía de color en el cual las formas vendrán determinadas, si así lo cree el artista, por gruesos trazos negros, y tendrán colores que jamás veremos en la realidad.

Para hablar de los orígenes, tenemos que recordar a Gauguin y a Van Gogh, ya que ellos, huyendo del Impresionismo apostaban por obras intensamente coloreadas. Es revelador el consejo de Gauguin al hablar de la importancia del color puro: «… ¿Esta sombra es más bien azul?, píntela de azul marino, ¿Las hojas son rojas?, póngale bermellón…”. Son palabras que constituyen este nuevo modo de ver, o mejor, de entender la vida. Es por ello que el Fauvismo no se interese por la introducción de nuevos temas, se tratan los géneros de siempre: el retrato, el paisaje, interiores de vivienda, naturalezas muertas….

El Fauvismo no debe entenderse como movimiento hermético, sino como un estallar estético y sentimental. El Fauvismo es un estado de espíritu ligado a las circunstancias del momento. Se rechaza la existencia de un método riguroso, en pro de una libertad total ante la naturaleza. La primacía del color obliga a la forma a ser más expresiva que fiel a la realidad.

El pintor fauve establece una patética comunión con la naturaleza, rechaza convencionalismos y descubre un lenguaje personal para alcanzar el máximo objetivo, la unión de arte y vida. El artista es un Demiurgo, o un nuevo dios que moldea su obra, la crea según un principio generador asimilable a la naturaleza. Esta liberación fauvista no tiene que ser entendida como desorden, rechazo de disciplinas o ignorancia, pues la libertad no se reclama hasta que se tiene plena conciencia de haber alcanzado los medios necesarios.

Antes de lanzarse a la aventura de la innovación se aprende la técnica.

Otra de las características del Fauvismo es el gusto por el arte africano – negro y la influencia que éste ejerció en las obras. Se sabe como Maurice Vlaminck admiraba profundamente las máscaras procedentes de la Costa de Marfil. Este gusto por «lo otro» se generaliza en un ambiente que cada vez camina más hacia la vanguardia. El arte de los pueblos primitivos no es imitativo, sino que plantea un evidente alejamiento de las formas naturalistas para tender a la esquematización.

Posteriormente esta influencia sería seguida del Cubismo, basta recordar las «Señoritas de Avignon» de Picasso. No se debe olvidar la influencia de Cézanne.

Fieras, teselas de un mosaico:

Bajo este título, hay que entender que los pintores fauves no responden a los mismos planteamientos, aunque todos sean amantes del color. Podemos entender a Matisse como el representante más puro de la tendencia, seguido de André Derain. Cada artista adapta el color a su forma de vida. Este es el caso de artistas como Dufy, Friesz, Braque, Rouault, Van Donguen…. La obra de Rouault debe relacionarse con el Expresionismo por sus contenidos de proclamas de fe y de acusación, sus obras están dominadas por un íntimo impulso dominado por el drama y por el fervor cristiano. Friesz apuesta por la sensualidad de temperamento, Van Donguen por la exageración, Braque se verá seriamente influido por el Cubismo….

El Fauvismo constituyó un momento extraordinario por la integración de artistas de tan diferente origen y carácter. Por lo general los fauves franceses no se detienen en investigaciones psicológicas o sociales, mientras que los alemanes otorgan un contenido más sentimental a sus videncias.

Mientras que la fecha de 1905 puede considerarse como la de un Fauvismo puro, la de 1907 responde al desbordamiento de otros planteamientos.

La primera exposición del grupo se realizó en 1905 y causó conmoción por los árboles de color rojo intenso, cielos amarillos, sombras verdes, etc.

Sus representantes fueron Henri Matisse, Raoul Dufy, Albert Marquet , André Derain, Maurice Vlaminck, Othon Friez y Georges Rouault.

Fuente: Apunte Historia del Arte del Siglo XVIII al Siglo XX de la U de Londres