Evaporación

La evaporación es la transformación de un líquido en vapor y el paso del sólido a vapor se llama sublimación. Para evaporar se requiere energía, que se suministra en forma de calor.

Cuanto mayor es la cantidad de energía de que se dispone y menor la presión que hay que vencer, tanto más rápidamente se produce la evaporación.

Además, de al temperatura y de la presión en la evaporación, desempeñan un papel las propiedades específicas de las sustancias. Por ejemplo, su punto de ebullición. Incluso a temperatura ambiente las sustancias se evaporan con mayor o menor rapidez, pero entenderemos aquí, por evaporación la transformación deliberada de un líquido en vapor.

Al evaporar un disolvente, sólo el disolvente pasa a vapor, mientras el sólido disuelto permanece y la disolución residual se concentra. Este proceso se llama concentración por evaporación. Cuando el disolvente a evaporar es bar ato e inocuo, como el agua, se le deja salir al exterior; si es caro o tóxico se le retiene mediante dispositivos especiales, se le condensa o absorbe.

Sin embargo, actualmente el ahorro de energía y las disposiciones ambientales hacen que el agua que se obtiene de la evaporación se reutilice en alguna parte del proceso (Fig. 3.57).

Para concentrar por evaporación disoluciones acuosas se utilizan vasijas en forma de concha, llamadas cápsulas, con gran superficie. Si el liquido se mantiene en constante movimiento. Por ejemplo, mediante un agitador, se alcanza un efecto favorable en la velocidad de la evaporación.

Si se requiere impedir que los vapores pasen al ambiente. Por ejemplo, cuando el disolvente es tóxico o debe ser recuperado, re requiere utilizar aparatos cerrados y provistos de una conducción para eliminar los vapores.

Si se le utiliza vapor de agua como medio de calentamiento sólo se pueden concentrar aquellas disoluciones cuyo punto de ebullición esté en relación con la temperatura del vapor de agua. Con líquidos que ebullen a temperatura superior es preciso emplear calentamiento mediante gas o carbón.

Para la concentración por evaporación se requiere grandes cantidades de energía térmica por lo que en la construcción de grandes concentradores para evaporar grandes cantidades de líquidos se procura utilizar lo más posible las cantidades de calor suministradas, con objeto de mejorar la economía del proceso. Así sucede en los evaporadores de múltiple efecto.

Fuente: Apuntes de procesos químicos de la UNIDEG