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 :: Generalidades de la andragogia

Nuestro propósito fundamental es diseñar un esquema conceptual y analítico de la ANDRAGOGIA como ciencia de la educación de los adultos.
A la vez que despertar inquietudes en el espíritu de los instructores, capacitadores, administradores, investigadores y otros técnicos educativos, a fin de profundizar la teoría y el contenido de esta ciencia, frente a la impostergable necesidad de encontrar caminos adecuados que faciliten el conocimiento y tratamiento científico de la educación de adultos.

Comprendemos, sin pretensión pero con espíritu crítico, que contribuir a la creación de una ciencia es difícil, pues se trata de ordenar, clasificar e interpretar hechos que conduzcan al establecimiento de un cuerpo de principios básicos que orienten su aplicación racional en el campo que es objeto de su estudio. Ahora bien, si crear una ciencia es tarea ardua, más complejo aún es estructurarla cuando ya existe una, a la cual se le atribuye el estudio y explicación de un fenómeno específico. Es el caso de la PEDAGOGIA, definida concretamente como la "ciencia de la educación".

Mientras la educación ha sido interpretada como la formación de hábitos, costumbres, destrezas, habilidades y adquisición de conocimientos durante los primeros años de la vida del hombre, era natural que se definiera como "un proceso por la el cual la sociedad forma a sus miembros a su imagen y en función de sus intereses", o sea, que la educación como instrumento del que se vale la sociedad adulta servía para transmitir los bienes culturales y modelar la conducta de las nuevas generaciones "a su imagen y semejanza"; sólo la niñez, la adolescencia y la juventud eran beneficiarios de su acción con miras a su preparación plena e idónea para enfrentar la complejidad de la vida adulta.

Bajo esta concepción limitada y restringida, el proceso educativo propiamente dicho finalizaba al concluir este período lógico, y la educación se circunscribía dentro de estos límites, por cuanto desde tiempos remotos se sostenía que la capacidad de aprender era posible durante los primeros años de la vida del hombre. Ahora bien la educación como proceso concebido para la infancia, la niñez y la adolescencia, se ha venido practicando empíricamente desde que el hombre existe. En una u otra forma, la especie humana ha sido la única en transmitir de generación en generación sus experiencias, sus ideales de vida y sus valores espirituales, precisamente más que la inteligencia y otras manifestaciones psicológicas. Esta capacidad, su educabilidad, es la distinción fundamental entre el hombre y las demás especies animales.

Etimológicamente significa "educación del niño". De ahí que hayan fracasado todos los intentos por constituir el nombre de esta ciencia sobre el supuesto de que no comprende en toda su extensión el proceso completo del hecho educativo. Lo anterior, obedece a juicio nuestro, a que los teóricos trataron la educación en un marco restringido, sin profundizar sus alcances ni interpretar sus perspectivas, metas y objetivos en toda su amplitud: la educación como una actividad circunscrita a una sola etapa de la vida y no como un proceso permanente a través de todas las edades y fases de la vida humana.

Vivimos bajo el signo del cambio. Somos testigos y agentes de una profunda transformación en el campo de la ciencia, de la técnica y de todos los aspectos que conforman el saber. Las leyes cambian, las verdades se relativizan, y, por lo tanto, los conceptos se renuevan. La educación está inmersa en el amplio juego de la dinámica del cambio; no puede aislarse del acontecer que domina la vida humana. Esta situación repercute, y muy hondamente, en el concepto sobre educación.

A la educación ya no se les considera como "mediación" entre generación y generación o como transmisión de bienes de cualquier naturaleza, o imposición de valores de diferentes órdenes, o de simple preparación del niño para la vida. La educación es la suma de eso y de algo más. "Todo hombre por su misma condición humana, tiene como carácter inherente a su naturaleza, la educabilidad" COMO PROCESO INTEGRAL DINÁMICO, QUE NO TERMINA NUNCA. Aunque es difícil señalar un límite final a la educabilidad del individuo, "sin embargo es razonable aceptar que ella acaba con la decrepitud, cuando ni las funciones mentales ni físicas permiten bastarse a si... cuando hay real incapacidad para la vida individual y social". El hombre jamás se detiene en su aspiración de mejorar; su interés por perfeccionarse aumenta cada día. Existe en é, y quizá esta sea la esencia misma de su progreso, el afán de acumular conocimientos y experiencias Tal es lo que caracteriza la condición humana del hombre: la inherente búsqueda de conocimientos que conduzcan a su mejoramiento integral.

En nuestros días se entiende la educación como un proceso global que abarca la vida del ser humano en su extensión. El hombre empieza a educarse en el vientre materno y termina su educación con la muerte, y, aún después que fallece, puede seguir influyendo en la formación de sus semejantes. Este proceso exige una formulación científica de la educación, la estructuración de sistemas renovados y la adopción de técnicas adecuadas en función de un rendimiento eficaz en la realización del hombre para satisfacer sus múltiples y variadas aspiraciones.

Dentro de este concepto de educación permanente del hombre, la Pedagogía limita su campo al estudio de la acción de educar al individuo en los primeros años de su vida y, en consecuencia, le es imposible extender su operatividad a la etapa en que él alcanza su plenitud vital o adultez.

Esta nueva concepción de la educación ha llevado a muchos pensadores a formular ideas o criterios, de si existe o si se realiza una verdadera educación durante los primeros años de la vida. Muchos creen que lo que ayer se llamó educación no es más que adiestramiento, porque hay quien opina que la verdadera educación comienza después "del proceso de domesticación y desarrollo de las capacidades intelectuales que lo hace apto para vivir gregaria o independientemente como ser humano".

A este respecto Parker nos dice:

"... solamente el hombre puede ser educado, pero es preciso adiestrarlo primero. El hombre debe adquirir primero aquellas habilidades requeridas para generar conocimientos. La obtención de habilidades constituye el adiestramiento. No es educación. Enseguida, el hombre debe aprender la manera de usar estas habilidades para generar conocimientos y poner en práctica para satisfacer sus necesidades. El uso de las habilidades es educación".

Para Parker aprender a leer es adiestramiento, pero decidir qué leer o por qué leer es educación. Esto nos lleva a meditar sobre el proceso educativo referido en particular a la educación de adultos, debido a que la obra antes citada está referida a la educación de los niños y éstos están imposibilitados para explicar por qué deciden o por qué leen una versión determinada a menos que se aquello que satisfaga su curiosidad infantil.

Solamente el adulto está en capacidad de decidir qué leer y por qué lo hace. Algo más: la adopción de decisiones gracias a las capacidades lógicas, es atributo de la adultez humana, aplicable a situaciones variadas que conforman su vida de relación, como son la vida familiar, del trabajo, de la política, sindical, recreativa, etc.

No postulamos imponer patrones preestablecidos, ni de transmitir conocimientos, ni de forjar ideales de vida que pertenecen a alguien, llámese familia, sociedad de estado, sino enriquecer la conciencia del hombre en términos de su propio destino. Es el adulto, sujeto de la educación, quien acepta o rechaza; es decir, decide, en base a sus propias experiencias e intereses como individuo, la educación que se le imparte. Por eso, creer que la educación regular, la que se le imparte al niño y al adolescente, prepara para la vida o representa su vida es falso, porque es imposible darle todo el contenido y significación que implica el transcurrir y complejo del proceso vital del ser humano.

El niño, y por extensión el adolescente, es una realidad concreta y dinámica diferente al adulto. Esta realidad ase diferencia en el tiempo y el espacio. Ambos son biológica, psicológica, ergológica y socialmente distintos en estructura y comportamiento.

Por cuanto los principios pedagógicos son inaplicables en la educación del adulto, atribuimos a la ANDRAGOGIA la obligación de estudiar su realidad y determinar las normas adecuadas para dirigir su proceso educativo.

 
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