Planteamiento del problema

La etapa que se identifica como la definición del problema permite al grupo gestor la realización de una descripción de los hechos o situaciones que pueden llegar a constituirse en el objeto de intervención. Consiste en la descripción de la situación actual (síntomas y causas) y en la identificación de situaciones futuras al sostenerse la situación actual (pronóstico).

El planteamiento del problema parte de la identificación y descripción de los síntomas que se observan, y que son relevantes en la situación sobre la que se quiere intervenir. Los síntomas deben estar relacionados con las causas que lo producen, es decir, se debe tratar de establecer relaciones de causa-efecto en donde se relacionen las variables identificadas. Esta etapa corresponde a la sistematización del diagnóstico situacional. Es pertinente recalcar que las causas pueden corresponder y estar definidas por las aspiraciones y las motivaciones de las comunidades comprometidas. El deseo de cambio, motivado por un imaginario de vida y bienestar que supere las condiciones presentes, puede ser explicitado como hilo orientador de la identificación de problemas.

Una vez planteado el diagnóstico es posible que el grupo gestor esté en capacidad de dar un pronóstico en donde plantee como podría evolucionar la situación en caso de que se decida intervenir. El pronóstico responde a las preguntas: ¿Qué pasaría si se da una solución a la situación problemática? ¿Qué cambios se producirían si se aprovecha la oportunidad o potencialidad descrita? ¿Cuáles y cómo serían los escenarios deseables o imaginables resultado de la acción?

La fase de diagnóstico-pronóstico es un esquema de trabajo sobre el cual puede ubicarse mentalmente quien formula el problema.

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