| :: Seguridad en el software online |
El software online hace que centremos toda nuesta atención en utilizar la aplicación, sin preocuparnos de instalar software, reconocer versiones, comprobar compatibilidades, riesgos de que al instalar un elemento otro dejase de funcionar.
(DT, B-kin) El interés se centra en la aplicación, ya sea una herramienta de gestión de clientes, un editor web, un programa para la gestión de proyectos, etc. Pero, ¿qué ocurre con los datos, la información que almacenamos remótamente?
La fiabilidad, la confianza en que los datos van a seguir donde están, es la barrera psicológica que el software online ha tenido que superar tradicionalmente. La realidad es que los datos están más protegidos y seguros que en nuestra propia casa.
Empresas especializadas en software online como B-kin (www.b-kin.com) disponen de varios CPD (Centros de Proceso de Datos) que cuenta con barreras físicas y tecnológicas de seguridad, más avanzadas y con un control más extrico que las que puedan tener las Pymes o negocios.
El acceso a la información está blindado para usuarios no autorizados, sin embargo, el cliente propietario de la información puede entrar desde cualquier punto del planeta, con su correspondiente clave y acceso autenticado.
Otro complemento adicional son las copias de seguridad de los datos, algo que pocas empresas hacen siguiendo los protocolos de seguridad establecidos y, en caso de hacerlas, ráramente lo hacen con la frecuencia establecida en los CPD. ¿Sencillo? Desde luego, pero lo mejor del sistema es que se pueden ofrecer a todo el mundo herramientas sofisticadas de gestión empresarial eliminando las barreras que frenaban el acceso de la pyme a las nuevas tecnologías: el coste de compra de licencias, los riesgos asociados a proyectos de implantación y los compromisos del contrato de duración. Con este sistema, el cliente paga un coste por usuario y sólo durante el tiempo que utilice el servicio. Estamos hablando de inversiones de alrededor de 15€ al mes por usuario, sin ningún tipo de desembolso inicial.
En él, no existen los periodos y las inversiones en concepto de implantación del sistema, ya que una vez registrado, se puede empezar a utilizar cuando se quiera. Y si no convence, el cliente coge sus datos y se va tan rápido como ha venido, con la seguridad de no supeditar su futuro a un proveedor. Esto, que supone el máximo de la flexibilidad para el usuario, establece un vínculo cliente-proveedor de software que nada tiene que ver con el tradicional. El cliente del Software online renueva su contrato mensualmente. Por ello, las aplicaciones tienen que responder cada día a las expectativas y necesidades del cliente. El reto se centra en actualizar y mejorar constantemente las aplicaciones de gestión, renovándolas en usabilidad, posibilidades, técnica y diseño.
El hecho de que muchos usuarios compartan la misma aplicación y aporten sus sugerencias y requerimientos enriquece enormemente la percepción de el proveedor tiene sobre sus productos, ya que son muy diversos los fines y los tipos de empresas que las utilizan. Con esa fuente de sugerencias las aplicaciones se están revisando continuamente y por ello quienes los usan tienen la seguridad de que el producto está en evolución y actualización permanente. Autores: B-kin (www.b-kin.com)
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