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 :: El buscador de empleo del siglo XXI

MegatendenciasEn este nuevo siglo que estamos empezando a caminar están cambiando muchas cosas. Muchos paradigmas se han quedado obsoletos y uno de ellos concierne a la búsqueda de empleo. El nuevo buscador de empleo no usa los caminos tradicionales sino que pretende marcar su propio camino. Primeramente veamos las técnicas tradicionales de búsqueda de empleo.
El método primero de búsqueda es la lectura de los anuncios de empleo de periódicos y/o revistas especializadas. Si nos fijamos en las páginas salmón de los Domingos, vemos que cada vez hay menos anuncios y que cada vez los empleos son peores. Un motivo es el cambio de este método de publicación de ofertas por el uso de portales de empleo, que vienen a ser lo mismo pero con facilidades de búsqueda tanto para el candidato como para el ofertante de empleo. Juntando estas dos opciones resulta que sólo el 10% de la gente ha encontrado así su último empleo. ¿Qué falla? Está claro: no tienes control sobre el puesto que buscas y formas parte de un pelotón de currículos que se agolpan en el buzón de entrada de una persona que tratará de eliminar a la mayor cantidad de candidatos posibles y muchas veces lo hará dejando fuera a la mejor opción.

Otra opción de busca de empleo es el uso de agencias de colocación o bolsas de empleo. Si incluimos en esta categoría el Servicio Público de Empleo sólo aumentamos un 7% más los que han usado esta via en su última conquista laboral. Las razones son básicamente las mismas: falta de control y sentimiento de ser una gota de agua en un océano de candidatos.

Otra via de búsqueda de empleo es acudir a oposiciones y concursos públicos. Aquí encontramos un 15% de personas que lo usaron la última vez que decidieron cambiar o buscar empleo. Está claro que en España está arraigado el paradigma del empleo de funcionario para toda la vida, pero incluso eso está cambiando porque parece que hay quien quiere que el puesto de un funcionario sea evaluable y, por tanto, ya no sea de por vida aunque no hagas nada por realizar tu trabajo eficientemente. Conste que esto es el tópico del funcionariado y que la verdad es que no es así. Habrá muchos que estén calentando su silla hasta que llegue la hora de salir, pero hay muchísimos más que si que realizan su trabajo eficientemente a pesar de las casi nulas posibilidades de promoción que ofrece el funcionariado como contrapartida a la estabilidad laboral.

Otro medio de obtener empleo es contactando directamente con la empresa en cuestión. En este caso sumamos otro 15% de personas que han usado esta via. Esto es un buen dato, ya que indica que hay mucha gente que DECIDE con qué empresa quiere trabajar. Es una clara muestra de que las cosas están cambiando.

Ya hemos sumado un 47% de buscadores de empleo. Otro porcentaje equivalente a este, el 49%, resulta que lo hacen a través de contactos personales, desglosándose en 26% a través de familiares y amigos y 23% a través de conocidos. Este dato si muestra que las cosas están cambiando claramente: la gente no quiere cualquier empleo sino que busca selectivamente lo que quiere a través de contactos por referencia que le aseguran que lo que se encuentre en ese empleo será lo que realmente está buscando.

El resto lo hacen por otros medios que no citan. ¿Serán estos los “enchufados”?. Por cierto, los porcentajes no me los invento, sino que son de un estudio de la Fundación BBVA sobre Capital Social. El texto completo está aquí:

http://w3.grupobbva.com/TLFB/dat/estudio_capital_social.pdf
http://w3.grupobbva.com/TLFB//dat/cap_social.pdf

Una vez vistos todos los métodos de búsqueda de empleo que se usan realmente y que hemos apuntado el porqué de la muerte natural de algunos de ellos, veamos cómo se hace la búsqueda de empleo en este siglo XXI.

El primer paso es el análisis personal en el que el candidato toma consciencia de quien es realmente, cual es su trayectoria hasta la fecha y cual quiere que sea su siguiente paso, en esa misma trayectoria o cambiando radicalmente el camino que va recorriendo. Las tareas que realiza en esta etapa de su busca van desde una recopilación de su histórico profesional -en donde toma nota de sus éxitos y fracasos y de los problemas superados-, la realización de tests psicotécnicos para comprender mejor su tipo de personalidad y en dónde puede encajar mejor, la evaluación de su carrera profesional para determinar si quiere continuar ese camino o si decide cambiar a otro distinto, la identificación de las realizaciones y las competencias profesionales que formarán parte de sus argumentos para poder convencer a su futuro empleador sobre la idoneidad de su candidatura, la exploración de las posibles opciones de carrera para ir desentramando la madeja de a donde quiere dirigirse y, finalmente la elección del objetivo de carrera, del puesto que busca y de dónde está.

Este primer paso es muy importante. Si sabemos claramente a dónde vamos podremos enfocar la búsqueda y en caso de difundir a nuestras amistades que buscamos trabajo sabremos hacerlos oidos activos porque sabrán qué buscamos exactamente. Si no es así, estaremos desperdiciando nuestra red de contactos.

El segundo paso del buscador de empleo del siglo XXI es prepararse en las técnicas necesarias para buscar activa y eficientemente su empleo: definirá su estrategia a seguir, redactará su CV -aunque cada vez es menos útil siempre hay que tener al menos uno bien redactado-, identificará canales para obtener información, elegirá un reducido grupo de sectores y de empresas objetivo, incluso elegirá alguna empresa de selección determinda que encaje en los puestos que tiene en mente, preparará sus cartas de márketing y sus referencias profesionales, desarrollará su red de contactos personales -esta es la pieza clave de todo el proceso-, se formará en como comunicarse correctamente y cómo afrontar las entrevistas de selección y recabará toda la información posible sobre sus objetivos -en este caso es fundamental el uso de su red de contactos para obtener información fiable y a ser posible desde dentro de la propia empresa objetivo-.

El tercer paso es la campaña en sí de búsqueda, en donde irá haciendo una evaluación de las entrevistas que vaya realizando para depurar su técnica en comunicación y en entrevistas, realizará un análisis continuo de cómo avanza su campaña, se centrará en las negociaciones que se realizan en cada proceso de selección -pieza clave para aterrizar correctamente en el nuevo empleo porque lo que no hayas conseguido en la negociación de entrada te será difícil obtenerlo después-, preparará la entrada en su nuevo puesto dado que conoce claramente lo que busca y el nuevo puesto, por lo que podrá hacer que la adaptación a él sea lo más rápida y cómoda posible, evaluará su programa de búsqueda de empleo para tener claro qué debe mejorar en la próxima ocasión y, finalmente, realizará seguimiento de todos los procesos que sigan abiertos no desdeñando ninguna opción. Al fin y al cabo, si la empresa no se casa contigo, ¿porqué has de hacerlo tú con ella?

Por tanto, queda claro que en el siglo pasado se buscaba empleo a trabucazos, esparciendo el CV por doquiera que fuera, mirando los anuncios de empleo o buscando un enchufe mientras que en el siglo XXI se usa la mira telescópica: se decide el objetivo y se le persigue hasta que cae. El candidato -ya no es candidato realmente, sino cazador de empleo realmente- DECIDE dónde quiere trabajar y en qué condiciones, busca dónde encontrar su objetivo y trata directamente con la persona que decide el puesto. Para esto es fundamental el uso de la red de contactos, para obtener ese acceso directo a través de referencias que nos evitan ir a puerta fria a tratar con quien nos puede dar nuestro trabajo y sin pasar por el departamento de “Recursos Humanos” que básicamente tiene como misión eliminar candidatos y que pocas veces selecciona al candidato idóneo.

Frente al buscador del siglo pasado que se limita a explorar el mercado visible, el buscador de empleo del siglo XXI saca el máximo provecho del mercado no visible de empleon gracias a su preparación y al uso eficiente de su red de contactos. De este modo accede a ofertas de trabajo que ni siquiera se publican o es incluso él mismo el que muestra la necesidad de que se cree un puesto de trabajo para él. Para el buscador de empleo del siglo XXI es muy importante tener una marca personal clara, consistente y muy diferenciada. De esto sabe mucho Andrés Pérez de http://www.marcapropia.net.

El proceso de búsqueda de empleo descrito no es fácil, sino todo lo contrario. Es laborioso y requiere esfuerzo y ganas por hacerlo, pero la recompensa es un mejor trabajo en todos los aspectos: será lo que realmente queramos hacer y habremos obtenido posiblemente mejor sueldo. Además, a pesar de que no lo parezca, así se encuentra empleo más rápidamente. Esto lo saben los profesionales del Outplacement y todos los que hayan leido libros como “¿De qué color es su paracaidas?” de Richard Nelson Bolles que lleva muchos años publicando su best seller para buscadores activos de empleo, o “El Outplacement: El éxito en la búsqueda de empleo” de Felipe Uría, o “Rompa las reglas” de Willian Cohen, donde se rompen todos los paradigmas de la búsqueda tradicional de empleo y de hecho se dice que el primer dia de entrada en un empleo es cuando debes empezar a buscar cuál será el siguiente empleo.

Puedes hacer el proceso por tu cuenta. Leyendo esos libros tendrás material suficiente para hacerlo. O puedes usar los servicios de un profesional, lo que en España al menos es menos habitual y es que la gente lo que piensa es que “si a esta persona le pago un dinero es para que me dé él el empleo que busco”. Esto no es así y la gente debe ser consciente de que la presencia de una persona que te ayude a buscar tu empleo -el que lo buscas eres tú y no él- debe ser remunerada. En este punto entra lo que tu creas que debes pagar por ese servicio aunque citaré que el servicio de Outplacement cuando lo contrata una empresa que despide a gente y quiere que les ayuden a encontrar trabajo podría estar entre un 10 y un 20% del salario bruto que tenía esa persona al ser despedido. En el caso del outplacement individual, aunque no estoy muy seguro, creo que las tarifas se situan por debajo del 5% y es que no es lo mismo que pague una empresa que va a conseguir a cambio mejor imagen entre los que despide y los que se quedan en la empresa, a que el que pague sea un cliente individual, que siempre tratará de que sea lo menos posible, dado que al fin y al cabo el éxito del proceso depende del esfuerzo personal del que busca el empleo.

Aparte de esta breve consideración monetaria, queda claro el cambio en el esquema de búsqueda de empleo: ya no son las empresas las que dicen “tengo estos empleos disponibles y quiero que acudáis como moscas para que yo decida todo sobre vuestro futuro” sino que es el candidato el que dice “yo soy la persona que sabe resolverte tu problema pero no lo hago si no encuentro las condiciones adecuadas para realizar mi trabajo como yo quiero”. Las cosas están cambiando y ya nunca volverán a ser iguales.
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Autor y Licencia de esta obra:
Enrique Brito Álvaro - enrique.brito.es
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