| :: Universidades requieren de nuevos compromisos y cambios |
Dado a las características de la dinámica, exigencias del escenario mundial, muy dinámico, altamente competitivo que ha dado paso a nuevas transformaciones, necesidades en algunos de los países latinoamericanos, nuestro Continente, se hace necesario, que las universidades reflexionen y emprendan las acciones requeridas para garantizar que su rol cumple con los requerimientos que los países necesitan y así afrontar los retos, saber aprovechar las oportunidades mediante una educación superior de excelencia que aporte a los profesionales idóneos requeridos. En un escrito de Mariano de Vedia se comenta, que las perspectivas de la educación superior en América latina no asoman muy alentadoras.
Se indica, que hoy las universidades exhiben pobres rendimientos de los alumnos, alta deserción y una escasa dedicación y producción científica de sus profesores, entre otros signos externos de debilidad.
Destaca Vedia, que el investigador chileno José Joaquín Brunner, el catedrático español Jesús de Miguel, de la Universidad de Barcelona; monseñor Marcelo Sánchez Sorondo, canciller de la Pontificia Academia de las Ciencias del Vaticano, y el ministro de Educación de la Argentina, Juan Carlos Tedesco, en una mesa coordinada por el doctor Roberto Cortés Conde, coincidieron en la necesidad de buscar fuentes alternativas de financiamiento, ante la certeza de que los tiempos que vendrán difícilmente aporten más recursos para la educación superior.
"Hay algo muy evidente: el Estado no tiene más dinero y son las familias las que tienen que rascarse el bolsillo", dijo con inconfundible estilo y acento español el catalán Miguel, al clamar por una mayor responsabilidad de la población en el sostenimiento de sus universidades.
Sorprendido por los casos de Hong Kong y de China, donde "los estudiantes van a clase y después están cinco horas en una academia", el catedrático español invitó a mirar el ejemplo de los países de Asia: "Están dispuestos a invertir en sus hijos mucho más de lo que parece y sus hijos están dispuestos a estudiar".
Brunner advirtió que América latina produce en su conjunto apenas el 3 % de las publicaciones científicas registradas. "Tanto como los de España sola. Y la mitad de ellos los produce Brasil", señaló, al marcar uno de los signos de debilidad de las universidades.
La Argentina no se queda atrás. Sólo un 11 % de los profesores tiene dedicación exclusiva y apenas se gradúa el 7,3 % de los inscriptos. Apenas una institución latinoamericana? la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM)? aparece en los rankings internacionales de las mejores universidades del mundo. Y en el puesto 95.
Esta triste realidad se vislumbra en forma muy negativa en las universidades venezolanas, en donde la producción científica es bajísima, en donde muchas universidades nacionales públicas están ausentes de lo que representa la publicación científica, en donde su profesorado pareciera no interesarse en dar a conocer sus investigaciones, logros, conocimientos, que indiquen, que tanto creativos son y como ayudan a que los estudiantes se incorporen en un sistema que de paso a nuevos conocimientos, que aporten soluciones a los serios problemas que el país afronta en lo político, económico, social.
Para el ministro Tedesco, hay que evitar generalizaciones y distinguir entre la foto y la película. "Hay que revisar los diagnósticos y evitar imágenes estereotipadas. No hay que generalizar" , dijo, y advirtió que universidades como la UBA y la UNAM "son instituciones tan grandes que adentro de ellos hay de todo: desde lo más noble y digno hasta lo más mediocre".
Cultor de la prudencia, Tedesco recomendó evitar los extremos. "Las estrategias de shock, que han querido cambiar todo con medidas de fuerte impacto, han fracasado. Las que son demasiado graduales, también". La solución no pasa, dijo, por vulnerar la autonomía ni aplicar recetas. "Hay que recuperar el valor del planeamiento, una palabra que se eliminó en los años 90, cuando se dejó todo librado al mercado", dijo el ministro y académico de Educación.
Monseñor Sánchez Sorondo indica Vedia, invitó a preguntarnos el problema eterno: ¿Qué deber ser hoy la universidad? Frente al dilema de si hay que priorizar la investigación o la transmisión de saberes, afirmó que hoy más que nunca se necesitan buenos profesores, que tengan conocimientos precisos y relación con los problemas del mundo de hoy. "Que dialoguen con los otros ámbitos del saber", recomendó el arzobispo argentino y estrecho colaborador del papa Benedicto XVI, que integra la academia pontificia fundada en Roma en 1603.
Desde luego, compartimos plenamente con la opinión de Sánchez Sorondo, que las universidades debe preocuparse el contar con una planta de docentes innovadores, creativos, estrategas, capaces de dar paso a un nuevo aprendizaje que este avalado con los conocimientos que los escenarios del presente exige, Docentes, con alto nivel académico, plenamente identificados con el comportamiento y requerimientos que cada país latinoamericano necesita para involucrarse en los programas económicos, de desarrollo del gobierno en turno a fin de optimizar resultados favorables.
Se señala además, que hoy las universidades deben adentrarse en el desafío de la formación de los científicos, técnicos y profesionales prestársele mayor importancia que en el pasado en el tema de la responsabilidad por el uso de los conocimientos, especialmente los requeridos de acuerdos a las necesidades del presente Se requiere de nuevos conocimientos que tengan un enorme impacto social y cultural. Es necesario discutir analizar estos conocimientos en términos no abstractos, sino concretamente, en el marco de cada cultura profesional de acuerdo a sus necesidades.
Marcelo Sánchez Sorondo aporta en el análisis, de qué debe ser hoy la universidad., las preguntas: ¿Queremos hacer investigación? ¿Transmisión de conocimientos? Considérese, se agrega, que hoy está en crisis la universidad liberal, es una crisis global. Así como tenemos una crisis económica seria, tenemos la misma crisis o más en el ámbito cultural. ¿Cuál es el saber real que tenemos sobre el ser humano? ¿Qué idea tenemos de la antropología? ¿Qué es lo que creemos que es el hombre, qué sabemos que es y qué queremos hacer con nuestro futuro? La ética, la biología, el nacimiento, la muerte, la evolución, la ciencia neurológica, son temas que no están incorporadas en la idea de universidad. Están en las facultades, pero éstas no dialogan entre sí. Hay dos culturas que no acaban de complementarse: el humanismo clásico y la cultura científica. Hay que decidir si queremos sólo una universidad como un lugar de investigación, de transmisión de conocimiento, pero al mismo tiempo que dé una misión de lo que es el mundo, en una visión global de hoy, y de lo que es el hombre. Es esencial la calificación de los profesores. No puede haber una buena universidad si no hay buenos profesores. El estudiante tiene que saber que con un buen profesor aprende más de lo que puede aprender en un libro o en Internet, con tantas formas que hay para informarse. Un profesor tiene que ser necesariamente un maestro que tenga conocimientos claros, precisos, adecuados en su especialidad y que tenga relación con los problemas del mundo de hoy. Que dialogue con los otros ámbitos del saber. Es un punto decisivo.
Tómese muy en cuenta por último, que la inversión promedio en América latina en ciencia y tecnología está por debajo del 0,5 del PBI, cuando los países de la OECD están aspirando y varios ya han alcanzado la meta del 3 por ciento. La diferencia siempre existió pero se nota mucho más ahora porque ya no tenemos economías cerradas y protegidas. En los países de la OECD el 60 % de los productos proviene del sector privado. El estado financia principalmente la ciencia básica, pero la gran investigación que contribuye a la economía y que hace más estrecha la relación entre la universidad y el sector productivo proviene del sector privado. En nuestra región, ese aporte es absolutamente mínimo El sistema de ciencia y tecnología en nuestros países está muy fragmentado con muchos centros que funcionan muy desigualmente, con investigadores mal pagados destaca. No se olvide, que las principales universidades públicas en China reciben un tercio de sus recursos provenientes del Estado, un tercio por aranceles y un tercio por venta de servicios.
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Ing. Carlos Mora Vanegas - gestiopolis.com
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