| :: Prevén la mastitis |
Es la inflamación o infección de la mama que se torna dolorosa, enrojece y se hincha. Existen distintos tipos de mastitis (de mayor a menor frecuencia de aparición): 1) Mastitis intraductal: Es la más frecuente de todas. Su tratamiento médico suele ser tanto más exitoso cuanto más temprano se inicia, consiste principalmente en lo siguiente: - Reposo en cama hasta la desaparición de la fiebre, por lo menos drenaje adecuado de la mama enferma, por la succión frecuente del bebé (cada dos horas) y por extracción con sacaleche manual o con bomba;
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Utilizar un antibiótico adecuado de 10 a 14 días; el cefadroxilo no perjudica al bebé y su mamá puede tomarlo cada 12 horas;
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Mientras haya dolor, fiebre e inflamación, debe tomarse un buen analgésico que a la vez sea antiinflamatorio, como lo es el ibuprofeno;
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Los paños fríos alivian el dolor y disminuyen la congestión sanguínea, pero deben ser reemplazados por paños húmedos calientes unos minutos antes de dar de mamar, para favorecer la bajada de la leche.
2) Mastitis por cándida albicans: La incidencia de infecciones micóticas ha aumentado en la última década, probablemente por el amplio uso de antibióticos que destruyen la flora normal que al parecer mantiene bajo control a los hongos. Las mujeres jóvenes suelen tener candidiasis vaginales, que sirven como reservorio. El lactante puede contaminarse durante el parto, ser colonizado en su boca con los hongos e inocularles en el pecho al mamar.
3) Mastitis superficial: Es muy poco frecuente. Tiene su origen en una pioder- mitis a partir de una glándula de Montgomery o una raíz de pelo infectados a causa de una defectuosa higiene de la piel. Cura habitualmente sin cirugía, mediante tratamiento local y general con antibióticos adecuados indicados por el médico.
Causas de mastitis:
Las dos principales causas de mastitis son la estasis de la leche y la infección. La estasis de la leche es habitualmente la causa primaria (67; 120) y esta puede acompañarse o progresar hacia la infección o no hacerlo. Gunther en 1958 (55) reconoció a partir de la observación clínica que la mastitis resultaba del estancamiento de la leche dentro del pecho y que la extracción eficaz de la leche conforme se producía podía prevenir en gran parte este estado.
Esta autora sugirió que la infección, cuando ocurría, no era primaria, sino que se producía a partir de la leche estancada la cual proporcionaba un medio de cultivo para el crecimiento bacteriano. Contaron los leucocitos y las bacterias en la leche de pechos con signos clínicos de mastitis, y propusieron la siguiente clasificación:
- estasis de leche
- inflamación no infecciosa (o mastitis no infecciosa)
- mastitis infecciosa.
Síntomas:
- Dolor de la mama
- Aumento de tamaño de la mama
- Enrojecimiento de la mama
- Calor en la mama
- Posible secreción de pus por el pezón
- Aumento de sensibilidad en el pezón
- Presencia de ganglios inflamados y dolorosos en las axilas
- Fiebre y malestar
Diagnostico:
El diagnostico es muy fácil y aunque podría hacerse con solo hablar por teléfono con la paciente debe evitarse esta practica ya que los senos deben examinarse exhaustivamente para determinar el grado de afección y descartar complicaciones, dar instrucciones idóneas y seleccionar correctamente el tratamiento.
Tratamiento:
Tu médico te indicará antibióticos (opcional), analgésicos y te dará instrucciones particulares para tu caso. La medida más efectiva en el manejo de este problema son los masajes y la aplicación de calor húmedo sobre el seno antes de la lactación puede contribuir a abrir los conductos de la glándula mamaria. Las compresas frías pueden ser usadas para aliviar el dolor mientras no se esté amamantando, aunque lo apropiado es reducir la cantidad de leche en el seno, por lo que es recomendable que el bebé—o con extractores por la madre misma, si se está tomando antibióticos—no deje de amamantar del seno afectado. Han habido reportes de que el contenido de leche esté alterado, a veces un tanto más salado y puede que este nuevo sabor de la leche haga que el recién nacido pueda al principio rechazar la lactancia de ese seno.
La presencia de grietas y heridas en los pezones aumentan la probabilidad de una infección. El uso de ropa y vestimentas apretadas, o sostenes de la medida incorrecta pueden causar problemas al comprimir los senos. El organismo infectante más común es la bacteria Staphylococcus aureus y la ruta más probable de atracción del organismo a los senos maternos es la nariz y los dedos del bebé. De modo que el limpiar los mocos, en especial líquidos, puede ayudar a prevenir una recurrencia. En los casos más severos puede ser necesaria la interrupción de la lactancia y el uso de medicamentos que supriman la producción de leche materna.
Fuentes: es.wikipedia.org/ planetamama.com.ar/ tuotromedico.com
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