Mejores prácticas laborales ante la crisis global actual

Es un hecho que nos encontramos inmersos en una crisis económica global que nos impacta en mayor o menor medida en el contexto social, económico, laboral y personal. La crisis inicialmente palpable en el sector financiero de Estados Unidos ahora se globaliza y se refleja tanto en economías desarrolladas, como en las que están en desarrollo o fuertemente integradas a dicho país.

Una muestra de ello se refleja de una manera clara en la Encuesta de Expectativas de Empleo Manpower para el próximo trimestre enero-marzo de 2009, en la que se revela que empleadores de 30 de los 33 países participantes comentan que disminuirán el ritmo de contrataciones respecto a los últimos tres meses de 2008. De igual forma, empleadores en 21 territorios y países – incluyendo México – reportan sus planes de contratación más débiles en la historia de la investigación en dichos lugares.

Ante este panorama, Manpower propone prácticas conscientes y congruentes tanto para empleadores como para empleados. A los primeros les recomendamos que no vean la disminución de plantilla como la primera alternativa, sino como la última decisión a tomar. Ya que puede ser mucho más caro para la institución, no solo por cuestiones de clima laboral sino por el costo de capacitar (tanto en temas técnicos como de cultura organizacional) a nuevos empleados cuando el entorno económico cambie.

Los empleadores deben retener el Talento y renovar las habilidades de las personas que ocupan puestos que se están volviendo obsoletos, de manera que puedan cubrir posiciones de nueva creación o en otras áreas de la organización. También es aconsejable que fomenten la capacitación transversal – proceso de re-entrenamiento en diversas áreas de la empresa y que aumenta las posibilidades de colocar a una persona en puestos diferentes- ya que esto puede generar un grupo de empleados con las habilidades y conocimientos adecuados para cubrir diferentes posiciones una vez que la economía repunte y se pongan en marcha nuevos proyectos.

Para dar respuesta a necesidades fluctuantes de producción o de ofrecimiento de servicios, los empleadores pueden también introducir Talento de forma flexible –ya sea de forma temporal por medio de empresas de staffing o mediante acuerdos de jornadas flexibles- para cubrir la variación de la demanda. Hoy en día, muchas empresas utilizan el trabajo flexible como parte primordial de su estrategia de Recursos Humanos y promueven el trabajo temporal como una fuente de empleo formal que permite tener al talento necesario para proyectos estacionales (en temporadas “pico”) o para cargas laborales inesperadas.

Antes de despedir Personal, hay que pensar creativamente en medidas que puedan evitarlo tales como reducir jornadas; paros técnicos; rediseñar puestos, de modo que se optimice el aprovechamiento de las capacidades “difíciles de encontrar”; implementar esquemas de compensación variables en los que el sueldo base sea “conservador” pero se premie “agresivamente” la productividad, la generación de valor y la aportación a la rentabilidad de la empresa.
En el caso de que no haya alternativa más que la reducción de la estructura, es necesario tener cuenta las siguientes consideraciones:

1. Analizar previamente el alcance del recorte. Al desconocerse la extensión de esta crisis es aconsejable replantearse qué posiciones y qué número de ellas serán afectadas ya que si los empleadores reducen demasiado ahora, tendrán que pagar por esto más tarde cuando el despunte económico comience.
2. Fortalecer al equipo que permanezca. Lo difícil de realizar un despido de personal empieza cuando se paga la última liquidación, desde la moral de quienes continúan laborando, hasta la productividad a mediano y largo plazo, pasando por la redistribución de funciones de modo que se retomen objetivos y metas de excolaboradores con el consiguiente desgaste (mejor conocido como el síndrome “burnt out”). La comunicación beneficia a todas las partes.
3. Flexibilidad acompañada de Comunicación. Para empresas de producción tales como las maquiladoras, donde uno de sus principales costos directos radica en la mano de obra, la principal recomendación es buscar mecanismos de flexibilización consensuados (por ejemplo: de horarios de trabajo, de jornadas laborales y compensación).

Pero independientemente de la industria de que se trate, la organización debe tener claro el panorama y en su caso, tener la tranquilidad de que no habrá más ajustes. Algunos consejos para los individuos durante este tiempo de replanteamiento son:

  • Cuidar el empleo, siendo productivos para que la organización se mantenga competitiva. Ser innovadores y proposititos.
  • Estar preparados para situaciones inciertas. No “paralizarse” ante lo desconocido.
  • Tener comunicación con la familia.
  • Aprender cosas nuevas que faciliten su inserción en otras áreas dentro de la misma organización o en otra.
  • Actualizar sus conocimientos. Hoy más que nunca las habilidades se vuelven obsoletas rápidamente.
  • Ser prudente en las decisiones de gasto, no endeudarse, hacer uso racional de las tarjetas de crédito.
  • Ahorrar en la medida de lo posible.
  • Cuidar la salud.

Cuidando estos aspectos tomaremos acciones que nos eviten ser simples espectadores ante la situación y en contraste, ser participantes activos en la búsqueda de soluciones.

Autora: Mónica Flores Barragán, Directora General de Manpower para la Región de México, Centroamérica y República Dominicana.

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