| :: Qué es el miedo |
El miedo o temor es una emoción caracterizada por un intenso sentimiento habitualmente desagradable, provocado por la percepción de un peligro, real o supuesto, presente, futuro o incluso pasado. Es una emoción primaria que se deriva de la aversión natural al riesgo o la amenaza, y se manifiesta tanto en los animales como en el ser humano. El miedo es una especie de alarma, que nos avisa de la existencia de un peligro, con lo cual se activa todo un sistema de alerta tanto fisiológico como psicológico, para superar la amenaza y conservar la vida. En realidad es un mecanismo muy útil, ya que sin el miedo, no tendríamos cautela ante situaciones como acercarnos a una serpiente venenosa, cruzar la calle sin fijarnos si vienen coches o aventarnos de un avión sin paracaídas, por nombrar unos ejemplos, y seguramente el resultado de esto sería un daño muy grave o la muerte misma. De manera que el miedo es un mecanismo de extrema utilidad que funciona sin que nos demos cuenta, monitoreando todo lo que percibimos y reaccionando ante cualquier sospecha de unpeligro.
El miedo es la manera de vivir el peligro que tiene el ser humano, y tiene una vertiente física y otra psicológica:
Física: el cuerpo se prepara para una acción defensiva eficaz y rápida, preparando el tono muscular, aumentando el ritmo cardíaco y respiratorio, aumentando el ph ácido del estómago y encendiendo todos los recursos del organismo para que esté preparado para un esfuerzo extraordinario. El miedo es todo lo contrario del relax, en el que las funciones del organismo funcionan en su mínima expresión.
Psicológica: el cerebro es el que decide que determinada percepción o idea es realmente peligrosa. Esta decisión la hace en base a las experiencias vividas, de ahí que los niños sean tan temerarios porque conocen mal la realidad y los mayores tan precavidos, por su largo aprendizaje de la vida.
La naturaleza de las ansiedades y de los miedos cambia a medida que los niños(as) crecen y se desarrollan:
- Los bebés experimentan ansiedad ante los extraños, abrazando fuertemente a sus padres cuando personas que no reconocen se acercan a ellos.
- Los infantes de 10 a 18 meses experimentan ansiedad debido a la separación, sintiéndose emocionalmente disgustados cuando uno o ambos padres se apartan de su lado.
- Los niños(as) con edades entre cuatro y seis años de edad sienten ansiedad respecto a las cosas que no se basan en la realidad, como por ejemplo, el miedo a los monstruos y a los fantasmas.
- Los niños(as) con edades entre los siete y 12 años generalmente tienen miedos que reflejan circunstancias reales que pueden ocurrirles como por ejemplo, lastimarse o enfrentar desastres naturales.
Cuando un individuo padece de miedo los primeros en darse cuenta son sus familiares, y aunque el afectado puede intuir que algo no anda bien en su persona, en un principio no tiene absoluta conciencia de la enfermedad que padece. "Una vez que el paciente decide pedir ayuda, en primera instancia debe ser entrevistado por el psiquiatra, ello con el fin de registrar su historia clínica y, posteriormente, aplicar un cuestionario muy dirigido al problema, por medio del cual se pretende identificar los síntomas y tipo de miedo específico", enfatiza la Dra. Rivera Moreno.
Después de realizado el diagnóstico pueden seguirse varias líneas de tratamiento, dependiendo de la situación personal del afectado, aunque generalmente se recomienda la terapia de conversión, que consiste en enfrentarlo al objeto, lugar o situación que le genera temor. "Lo anterior se efectúa de diversas maneras; por ejemplo, si el individuo sufre fobia social se le pide que se imagine que realizará una presentación frente a numeroso público, misma que deberá hacer en el consultorio. En algunos casos, puede complementarse con la administración de medicamentos antidepresivos (mejoran las alteraciones de conducta al actuar sobre los neurotransmisores) y ansiolíticos (reducen la angustia y ansiedad)", detalla la especialista.
Cuando el paciente tiene la sensación de que algo malo le va a pasar es preciso que se esfuerce por mantener el control y concentrarse en que todo se debe a un "mal juego" del cerebro, pues en realidad no sufrirá daño alguno. También es esencial que tenga conciencia del padecimiento que le aqueja y solicite ayuda a un especialista en salud mental quien, independientemente de prescribirle tratamiento a base de medicamentos, le enseñará a afrontar sus temores para que recupere, conserve y mejore su calidad de vida.
Fuentes: es.wikipedia.org / kidshealth.org / cop.es / saludymedicina.com.mo
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