| :: La organización de la escuela y la cultura (segunda parte) |
La organización de la escuela y la cultura según Antonio Gramsci - Primera Parte observamos como A. Gramsci reflexiona acerca de las tendencias del rol de la escuela y su relación con la cultura, inscrita en la responsabilidad que ésta tiene de brindar una educación integral que por una parte atienda eficazmente a los requerimientos en dos vertientes hoy tan de moda, una para el desempeño exitoso en la vida y otro en el medio laboral, así mismo en la primera vertiente no soslaya la importancia de la organización escolar como soporte estratégico en la formación de intelectuales con el concurso de los programas académicos en el ámbito cultural, así como el papel de los parlamentos y sus actores, que con sus funciones y responsabilidades le impactan a la organización de la escuela en su conjunto. Por ello plantea que es necesario modificar la preparación del personal técnico-político completando su cultura de acuerdo con los nuevos imperativos, formando un tipo nuevo de funcionarios especializados para que las actividades deliberativas puedan realizarse colegiadamente, porque la imagen del “dirigente político” preparado únicamente para las tareas jurídico-formales es anacrónica y un peligro para la vigencia del estado, por lo que el dirigente debe de tener un mínimo de cultura técnica general que le permita, si no “establecer”de por si las adecuadas soluciones requeridas, cuando menos si saber valorar las soluciones valoradas por los expertos, y escoger por lo tanto la que mejor que acomode y garantice el desarrollo integral de la sociedad de acuerdo a la técnica política.
Analiza el modelo del “Colegio Deliberativo”y sus propósitos de adquirir la necesaria capacidad técnica, así como el funcionamiento de los círculos de cultura y su impacto en los proceso de educación recíproca a través de la discusión y crítica colegial (sugestiones, consejos, indicaciones metódicas y críticas constructivas) que lograron elevar el nivel medio del redactor a la altura del mas capacitado o preparado en el medio de la publicación de revistas de la época, que se manifestaron en intelectuales mejor dispuestos a producir regular metódicamente no sólo publicaciones accidentales y de ensayos parciales, sino de trabajos orgánicos en su conjunto.
Un punto importante es aquél que se refiere a la organización práctica de la escuela unitaria en lo relativo a la carrera escolar en sus diversos grados conforme a la situación y desarrollo intelectual-moral de los alumnos y a los fines que la propia escuela pretende alcanzar. La escuela unitaria o de formación humanística, o de cultura general debe de proponerse:
- Introducir a los jóvenes (después de llevarlos a cierto grado de madurez y capacidad) en la actividad social, familiarizarlos en la creación intelectual y práctica, y en la autonomía de orientación e iniciativa. - Señalar la edad obligatoria dependiendo de las condiciones económicas generales que pueden requerir los jóvenes para que rindan una aportación productiva de inmediato. - Exigir al estado los gastos de mantenimiento de los escolares que hoy son una carga para la familia - La cabal función educadora y de formación de las nuevas generaciones se transforma de privada en pública, pues sólo así se pude abarcar a ésas generaciones sin divisiones de grupos, razas ó castas. - Transformar la práctica escolar con una enorme ampliación de la organización de la esuela, de sus edificios del material didáctico y científico y del cuerpo docente.
La escuela unitaria debe de atender el ciclo elemental y el medio, reorganizando los contenidos y métodos de enseñaza así como la disposición de los diversos grados escolares. El primer grado no deberá contar con más de tres o cuatro años y junto a la enseñanza de las primeras nociones “instrumentales” para la instrucción (lectura, escritura, hacer cuentas, geografía e historia) debe dar especial énfasis al desarrollo dedo del tema de los “derechos y los deberes”, o sea a las primeras nociones de Estado y Sociedad como elementos primordiales de la nueva concepción del mundo. El problema didáctico a resolver es el atemperar la fecunda directriz dogmática que no puede por lo menos ser propia de estos primeros años. El resto del curso no deberá durar más de seis años, de modo que entre la edad de los 15 y 16 se puedan cubrir todos los años de la escuela unitaria.
El modelo propuesto de la escuela unitaria debe resolver con eficacia el reto de estandarizar el nivel de conocimientos y aprendizajes previos que los estudiantes poseen y que son producto del entorn0o donde se han venido desenvolviendo, por lo que en la intimidad de su organización deben crearse las condiciones mínimas para éste propósito. En realidad la escuela unitaria debe organizarse como un colegio con vida colectiva diurna y nocturna, libre de las actuales formas hipócritas y mecánicas de disciplina, y e estudio tiene que hacerse colectivamente (también el llamado estudio individual) con la asistencia de los profesores y los alumnos más aventajados.
Por lo que hace al Liceo y la Universidad existe un problema fundamental derivado de la suposición abstracta de madurez intelectual y moral superior del alumno, producto de su mayor edad y su experiencia acumulada, de hecho entre ambas escuelas así como entre la escuela y la vida, hay un salto, una verdadera solución de continuidad y no un paso racional de la cantidad (la edad) a la calidad (la madurez intelectual y moral).
De la enseñanza puramente dogmática donde la memoria juega un papel tan importante, se pasa a la fase creadora o de trabajo autónomo e independiente: de la escuela con disciplina para el estudio impuesta y controlada autoritariamente, se entra a una fase del estudio, o de trabajo profesional, donde la autodisciplina intelectual y la autonomía moral es teóricamente ilimitada, a esto hay que agregarle la situación de que se produce de repente, luego de la crisis de la pubertad, cuando el fuego de las pasiones instintivas y elementales no acaban e contender con los frenos del carácter y de la conciencia moral en formación.
Por lo anterior la escuela unitaria en su última fase debe de concebirse y establecerse de manera decisiva para crear los valores fundamentales del “humanismo”, la disciplina intelectual y la autonomía moral que se requiere en las posteriores especializaciones, bien sean de índole científica (estudios universitarios), o de carácter práctico-productivo inmediato (industria, burocracia, finanzas etc.). El estudio y aprendizaje de los métodos creativos en la ciencia y en la vida deben empezar en la escuela unitaria, dejando de ser monopolio de la Universidad o del azar de la vida práctica; ésta etapa escolar debe de ser una escuela creadora, debe contribuir a desarrollar el factor de la responsabilidad autónoma del individuo. Por lo tanto la escuela unitaria es de ya una escuela dinámica (activa) que culmina en su última fase como escuela creadora, que indica una fase y un método de investigación y conocimiento, donde le aprendizaje se produce en especial por el esfuerzo espontáneo y autónomo del alumno, y en el cual el profesor ejerce la función de un guía amistoso, como suele suceder en la Universidad. Descubrir por si mismo, sin sugerencias y ayudas externas una verdad es creación y demuestra dominio el método, y señala que se ha entrado a la fase de madurez intelectual.
La aparición de la escuela unitaria representa el inicio de las relaciones entre el trabajo intelectual y el industrial, y no sólo para la escuela, sino para toda la vida social. El principio unitario se reflejará por lo tanto en todos los organismos de cultura, transformándolos y dándoles un nuevo contenido.
Antonio Gramsci Antología de trabajos teóricos y políticos La organización de la escuela y la cultura según Antonio Gramsci - Primera Parte
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