| :: Las inteligencias personales y la inteligencia emocional |
La diferencia entre las inteligencias personales y la Inteligencia Emocional. Existe una buena discusión entre Daniel Goleman y Howard Gardner, ambos profesores de la Universidad de Harvard, por la diferencia entre la Inteligencia Emocional y las inteligencia múltiples, porque al parecer a primera vista, las
inteligencias personales de Gardner parecen ser sinónimos de la Inteligencia Emocional descrita por Daniel Goleman,
sin embargo existen en realidad divergencias que van más allá del uso
de palabras diferentes para expresar ideas iguales, según Celso A
Antunes profesor de la Universidad de Santa Ana, Brasil: Daniel Goleman en su obra sobre Inteligencia Emocional
menciona varias veces las investigaciones de Gardner quien describe las
inteligencias personales como amorales, es decir, reconoce que es
posible su estímulo pero no puede asegurar sí el uso de ellas llevarán
a la persona al bien ó al mal; por ejemplo con una alta inteligencia
interpersonal no sabemos sí un asesino cometerá crímenes más perfectos
que otro asesino sin esa habilidad, y cuanto mayor sea su inteligencia
en ese aspecto, más condenable podrá ser su crimen.
Daniel Goleman tiene una visión más moralista porque reconoce que todo desarrollo de la Inteligencia Emocional representará siempre un hilo conductor para medidas y procedimientos personales que son socialmente más “correctos”.
La percepción de Gardner es extensiva a todas las inteligencias, de
modo que una persona con alta inteligencia lingüística podrá ser mucho
más
eficaz para ofender verbalmente a las personas que otro que no lo sea,
por el contrario Daniel Goleman cuando analiza y pone ejemplos del uso de la Inteligencia Emocional, tiene presente sólo los usos positivos de la emoción.
Cuando Daniel Goleman
compara su obra con la de Gardner, parece cometer otras equivocaciones,
primeramente porque cuando Gardner aclara con muchos ejemplos la
diferencia entre inteligencia y emoción, son conceptos que parecen
estar mezclados con los análisis de Daniel Goleman, en algunas de sus “sugerencias prácticas” sobre el estímulo de las emociones, Daniel Goleman
parece olvidar los fundamentos de Piaget, y de ese modo, recupera la
visión conductista del aprendizaje que presupone que todas las personas
pueden “aprender” las emociones, en vez de ser estimuladas para desarrollar acciones que les lleven a “construir” conexiones, y así distinguir sus componentes emocionales en sí mismos. Por otra parte, Daniel Goleman
deja transparentar que existe un conocimiento confiable de las
emociones y que la función de los educadores es transmitirlo. Gardner
aunque no revela una total identificación con la perspectiva
constructivista, es un gran estudioso de la obra de Piaguet y parece
aceptar que la realidad y el mundo se representan más del modo como lo
interpretan las inteligencias (basándose en informaciones, ideologías,
creencias y expectativas) que en su aceptación objetiva.
Además
de esta diferencias, par Gardner las inteligencias personales escriben
una simbiosis entre la herencia milenaria trazada en le mapa genético
de cada persona y las interacciones de ésta con el ambiente social; por
el contrario Daniel Goleman
parece aceptar que las emociones son parte del equipo hereditario,
éstas diferencias que parecen meramente académicas y que no deberían de
resaltarse, son por el contrario muy expresivas.
Todo conduce a creer que los medios de estimulación de las
inteligencias emocionales presentados por Daniel Goleman
reducen el aprendizaje a la repetición, y transforman a la persona en
un resultado del entorno, y no en un actor de un ambiente donde se
mueve la historia; por esos motivos se aceptan algunas ideas excelentes
de Daniel Goleman, pero siempre hay que procurar aplicarlas dentro de una visión constructivista.
Todas las diferencias sin embargo no logran oscurecer la repercusión educativa de la obra de Daniel Goleman,
por lo que
éste como Gardner aceptan la importancia de ampliar el significado de
la complejidad de la persona y de su singularidad frente al espectro de
sus muchas inteligencias, ambos combaten la ya debilitada idea de la “inteligencia general” y rechazan los procesos educativos que imagina que todos los alumnos son
semejantes y que deben disponer de los mismos recursos pedagógicos.
El modelo de profesor que propone Gardner y que Daniel Goleman
acepta es el que más se identifica con el profesor que enseña pintura:
un profesor que conoce más y que procura mejorar las habilidades
específicas de cada alumno; en resumen, Daniel Goleman y Gardner descubren y realzan una nueva definición de un ser humano, que merece una educación
centrada en la individualidad de sus inteligencias, y proponen una
nueva escuela que desarrolle programas de educación para la comprensión, y que deje en claro la diferencia entre:
- Inteligencia.- Potencial biopsicológico que todo ser humano posee de forma diferente y que lleva a buscar soluciones, y
- Conocimiento.-Material con el que se ejercen las habilidades y se estimulan inteligencias.
Autor: Celso A. Antunes
Universidad de Santa Ana, Brasil.
|
|
|
|
| |
Agregar a favoritos
Versión Imprimible Enviar a un Amigo
Compartir:

Más editoriales - Manual del APQP - Indicadores que definen las políticas de la ciencia y tecnología - Frases Celebres Ciencia - Todo sobre el Yoghurt - Los virus en los seres celulares
|