| :: Del oro negro al hidrógeno |
El futuro de la energía está basado en el elemento “H”, más que en los combustibles fósiles.
Muchos escritores han dedicado incontables páginas imaginando nuestras vidas consumiendo otro tipo de energía, alejadas de las que actualmente contaminan el mundo. No son posiciones utópicas si abrimos nuestra visión a las diversas alternativas que nos presenta el mercado energético. ¿Por qué insistir en las energías fósiles, cuando podemos usar coches de hidrógeno, desarrollar sembradíos con energía eólica, vivir en casas cubiertas por celdas solares o usar la fusión en frío? ¿Por qué no ofrecer a los mil 700 millones de habitantes del mundo que no tienen electricidad fuentes innovadoras de energías? ¿Se cumplirá la Tercera Profecía Maya sobre una ola de calor calentando al planeta y produciendo cambios climáticos geológicos y sociales? Ello se observaría ya en la lluvia ácida, producto de la quema de carbón o derivados del petróleo y de emisiones de sulfuro y óxido de nitrógeno.
Vive el oro negro y sigue el gas
En 200 años, la sociedad occidental consumió más energía que todas las demás sociedades históricas juntas. El consumo se debe a los depósitos de hidrocarburos que se generaron hace millones de años. Vivir de esta energía ha generado grandes monopolios en el mundo y da pie a grandes conflictos bélicos.
Desde mediados del siglo XX el petróleo es la fuente esencial de energía y todo apunta a que seguirá siendo la energía dominante, con una participación estimada de 40% en 2020.
En los años venideros, no sólo el petróleo seguirá siendo la energía más demandada. Las preocupaciones ambientales impulsan el uso del gas natural por sus bajas emisiones de CO2. Su demanda pasará de 23% en el 2001 a 26% en 2020. Las expectativas señalan que superará al carbón para 2010.
Una de las opciones que se impulsan en México es la exploración y extracción de gas natural. La Secretaría de Energía conoce el gran potencial del país. Sin embargo, ¿tiene sentido hacer esta apuesta a futuro si las reservas mexicanas sólo representan 0.5% de las mundiales?
La realidad es que México importa grandes volúmenes de gas, petrolíferos y petroquímicos. El país estaría ante un problema de seguridad energética si se concentra en el gas y sustituye los derivados de petróleo forzosamente.
La bomba “H”: energía para todos
Según Jeremy Rifkin en “La economía del hidrógeno”, la creación de una red energética mundial y la redistribución del poder en la Tierra resultarán en que todo ser humano sea productor y consumidor de su propia energía, gracias a la energía del hidrógeno y la “generación distribuida". En esta era, millones de consumidores conectarán sus pilas de combustibles a Redes de Energía de Hidrógeno (HEW), utilizando los mismos principios que han hecho posible a Internet. Cuando se conecten en red, los usuarios podrán compartir e intercambiar energía entre ellas y liberarse del yugo de los grandes consorcios del mercado energético.
Las grandes empresas ya saben del potencial del hidrógeno como combustible. Shell ha invertido más de mil millones de dólares en la transición hacia una economía basada en el hidrógeno. General Motors experimenta con ese elemento como el posible combustible del futuro. Toyota está por lanzar al mercado los primeros coches con pilas de este combustible. Nissan, Honda y Mitsubishi anuncian planes de producir coches de esta naturaleza e invertir mil millones de dólares.
La energía del hidrógeno nos marca el mañana. El consumo de energía aumentará 60% para el año 2020 a partir de los niveles de 1997, de acuerdo a pronóstico de la Agencia Internacional de Energía
Fuente: Julio A. Millán B. WSF capítulo mexicano.
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