| :: Es vestido moda, necesidad y lienzo para innovar |
Una paradoja marca el futuro del vestido será más moderno e interactivo, pero regresando a sus orígenes de fibras naturales.
El vestido también ha ido cambiando con el paso del tiempo su concepto y finalidad. Ahora, su futuro estará en prendas que brinden algún servicio a quien las usa: dejará de ser pasivo y pasará a ser una prenda interactiva. Pero también regresará a sus orígenes de fibras naturales, tras 50 años de predominio del uso de fibras sintéticas, especialmente las derivadas de hidrocarburos. Asimismo, su perdurabilidad será más corta debido a la calidad de los insumos utilizados y a los cambios en los procesos de lavado. No obstante, sí prevalecerá el uso intensivo de mano de obra para su elaboración.
Otro cambio se observa en la tendencia a eliminar su estacionalidad (ropa para otoño, verano, invierno y primavera) que quedará sólo para los desfiles de afamados diseñadores, pues su propósito será tener mayor vida útil.
Asimismo los espacios para guardarla -closets y armarios- se reducirán de tamaño pues se producirán piezas de vestir más ligeras aun cuando cumplan con su papel de abrigo e impermeables. Pero estos cambios serán mínimos en los próximos cincuenta años para la mayoría de los países, debido a que los grandes avances tecnológicos estarán centrados en los países desarrollados.
Las prendas inteligentes se unirán al mercado de la moda, para minimizar su uso exclusivo, lo que significa que los cambios seguirán viéndose principalmente en la moda.
En cuanto a los insumos, la disminución de las reservas de hidrocarburos influirá en la exploración de otras fibras sintéticas, además de que la onda naturista incidirá en el crecimiento de la utilización de fibras vegetales para su confección. Por su parte, la mano de obra continuará siendo intensiva y se seguirán explorando con avances tecno-textiles e info -textil.
El vestido mexicano
Un mexicano gastaba en vestido y calzado, de acuerdo a cifras de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de la Familia, en 1992 7.84% de sus gastos totales. Para el 2002, por efecto de las importaciones baratas, el gasto bajó a 6.08%. En 2002, 34% de este gasto se empleó en prendas de mayor durabilidad, como los pantalones, mientras que 24% en trajes, conjuntos, sacos, suéteres, abrigos, chamarras y pants.
El gasto medio en vestido para el 2002 se ubicó en 990 pesos trimestrales, en promedio: el gasto menor fue de 241 pesos y el mayor, de 3 mil pesos trimestrales.
Asimismo, durante este mismo año, 68% del gasto en vestido se concentró en hombres y mujeres mayores de 17 años. Entretanto, niños y jóvenes de 4 a 16 años representaron 25% y los menores de tres, 7%.
Por supuesto, no hay que olvidar que el sector textil y confección mexicana enfrenta una difícil situación por la competencia de China y Latinoamérica, además de la saturación de prendas ilegales.
Aún así, la industria del vestido es considerada como la cuarta actividad manufacturera más importante de México. En 2001 obtuvo 1.2% del PIB total y 7.1% del PIB manufacturero y contribuyó con el 17.5% del empleo y 2.4% de la inversión en la industria manufacturera.
El reto actual, su futuro, es aumentar la producción de la cadena en 100 millones de dólares al año, para captar el 50% de la demanda y recuperar los niveles de inversión registrados en el 2000 (857 millones de dólares). Se espera generar para 2006 alrededor de 500 mil nuevos empleos para contar con un total de un millón 300 mil trabajadores.
Fuente: WSF capítulo mexicano
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