| :: Formar a un líder: el mentoring |
Las empresas necesitan profesionales capaces de afrontar los cambios con iniciativa y creatividad, de gestionar equipos y motivarlos y de ejercer de líderes. La mejor manera de formarlos es bajo la guía de un profesional experimentado. Es lo que se conoce como mentoring.
En el contexto competitivo actual, los profesionales con dotes de liderazgo son imprescindibles para la empresa. El mentoring se ha descubierto como una manera de formar que enseña con éxito cómo llegar a ser un buen líder. Y no tiene ningún secreto, ni fórmulas mágicas ni técnicas innovadoras, la base de un programa de mentoring se afianza en el lema de que la experiencia es un grado y nadie mejor para enseñar que profesionales experimentados.
María Rosa Soler, autora del libro “Mentoring. Estrategias de desarrollo de Recursos Humanos” define el concepto de una manera muy sencilla: “Es el proceso mediante el cual una persona con más experiencia, el mentor, enseña, aconseja, guía y ayuda a otra, el tutelado, en su desarrollo personal y profesional, invirtiendo para ello tiempo, energía y conocimientos”.
Origen del término
El nombre de mentor proviene de la mitología griega. Méntor era el amigo íntimo de Ulises, el protagonista de la Odisea de Homero. Antes de partir para Troya, Ulises pidió a Méntor que se encargara de preparar a su hijo Telémaco para sucederle como rey de Itaca. Méntor tuvo que ejercer de padre, maestro, modelo, consejero asequible y fiable, inspirador y estimulador de retos de modo que Telémaco se convirtiera en un rey sabio, bueno y prudente.
Trasladado al contexto empresarial actual se trata de que el “tutelado” consiga convertirse en un líder efectivo y fidelizado para la empresa en que presta sus servicios. Para ello, se establece una relación personalizada dirigida por el mentor quien invierte su tiempo, comparte su conocimiento y dedica su esfuerzo para que el “tutelado” disponga de nuevas perspectivas, enriquezca su forma de pensar y desarrolle todo su potencial como persona y como profesional.
Mentoring y coaching
El mentoring suele confundirse en ocasiones con el coaching, y es que los límites entre ambas maneras de formar son muy difusos. Los expertos encuentran la diferencia en la figura del mentor o el coach. El primero tiene una experiencia directa en el campo en que quiere iniciar al profesional, es la clásica figura del guía, mientras que el coach no tiene por qué tener una experiencia en el campo. Ambos conceptos tienen en todo caso más similitudes que diferencias:
• Facilitan la exploración de las necesidades, motivaciones, deseos, habilidades e ideas del tutelado para ayudarle a llevarlas a la práctica. Es él quien aprende a pensar por sí mismo y a dar respuesta a las situaciones. • Ayuda al profesional a fijarse las metas más apropiadas y establece el método para conseguirlas. • Se preocupa por la situación del tutelado: pregunta, cuestiona, le escucha. No le enseña, le ayuda a aprender. • Respeta la manera de pensar y estilo de vida del tutelado, sólo le ofrece orientación, ayuda y ejemplo a través de la práctica. • Motiva.
El mentoring siempre tiene tres vértices: el mentor, el tutelado y un coordinador que puede representar a la empresa y obliga a que el proceso de guía sea estructurado y fiel a los procedimientos y a la cultura y política de la compañía.
Los beneficios del mentoring
La Universidad de Deusto fue la primera en ofrecer un programa de mentoring en España hace más de dos años. Supuso entonces el aterrizaje de una fórmula con larga tradición ya en los países anglosajones y que en España va afianzándose poco a poco.
Se trata de un proceso no sólo aplicable a los nuevos empleados sino que es especialmente eficaz para trabajadores ya contratados susceptibles de ser promocionados en un futuro próximo.
En una época en la que los trabajadores ya no optan por “un trabajo para toda la vida”, el mentoring es una buena fórmula para retener talento y una manera de asegurar que el conocimiento se mantiene en la compañía y no cambia de trabajo con el profesional.
Ventajas para la empresa
• Mejora la productividad y los resultados. • El programa devuelve a un profesional con una más dilatada experiencia y con gran potencial de liderazgo. • Incrementa la retención de personal y el compromiso de éstos con la empresa. • La empresa gana en talento, dispone de ideas más creativas y en consecuencia, toma mejores decisiones empresariales. Aumenta su capital intelectual. Para el individuo que aprende, la experiencia le supone un salto cualitativo tanto a nivel personal como profesional. • El profesional desarrolla por sí mismo sus capacidades personales y profesionales. • Adquiere potencial de liderazgo y autoridad moral gracias a la efectividad de los resultados obtenidos y a la práctica de unos valores. • Toma el control de su futuro.
Las funciones que un puesto de trabajo requiere cambian a una velocidad de vértigo. Dado el contexto, los programas de formación tradicionales se convierten en demasiado inflexibles y genéricos. Es aquí donde la formación de tú a tú y personalizada permite la flexibilidad y la adaptación que los profesionales necesitan actualmente. Los que han participado en alguna de estas experiencias aseguran que sin duda, mejor que aprender en un aula es hacerlo en vivo.
Autor: Laura Flores Fuente: www.infojobs.net
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