| :: Trabajo para un desempleado |
(Un cuento de la vida real) Macfran era un hombre común, que vivía en una ciudad común. Su vida era común, tenía una familia común, vivía en un barrio común, tenía un trabajo común. Un día como cualquier otro y de repente se quedo sin trabajo. En un principio aunque a Macfran le pareció mala noticia, no sabía lo que le esperaba. El siempre pensó que seria fácil para una persona con sus características volver a encontrar trabajo y reubicarse de inmediato. Estaba acostumbrado a la seguridad del dinero, aunque no vivía con excesos, su vida, era cómoda más que acomodada.
Al pasar las semanas Macfran empezó a desesperar por la falta del dinero, su rostro se torno preocupado por las necesidades de tener que alimentar, vestir, llevar al medico a sus pequeños y a su esposa y no tener trabajo.
Las noches empezaron a tornarse el momento de mayor angustia de su existencia, los dragones de la angustia crecían y se veían invencibles. Macfran no dejaba de apretar los dientes y angustiarse cada día más, sentía que no podía luchar contra ellos.
Su relación con su esposa parecía peor que nunca, su irritación y angustia no lo dejaba ver que estaba destruyendo todos los que lo rodeaban y amaba. El mismo se estaba convirtiendo en un Dragón.
Entonces sucedió. Una noche Macfran se levanto con una angustia que le aterrorizaba, su corazón latía tan fuerte que sentía que su corazón se salía de su lugar, sus dientes apretaban tanto sus mandíbulas que le dolía mas allá del cuello, el gran Dragón estaba haciendo de las suyas. Y pensó, “ya no puedo más, quiero desaparecer, quiero huir, quiero correr.”
Macfran pensaba - “A mi esposa no le importa nada de lo que me pase, a Dios no le importa nada de lo que me pase, a nadie le importa.”- Desesperado tomo sus ropas y salio a correr en medio de la madrugada, era una noche oscura y fría. Sus lágrimas recorrían su rostro, mientras Macfran corría, la noche se tornaba mas fría.
Al pasar frente al templo donde el solía realizar sus plegarias pidiendo trabajo. Gritaba a Dios pidiendo una respuesta, “¿por que a mi Señor?, ¿por qué me has abandonado?, ¿Cómo puedes decir que me amas cuando ves que tengo hijos pequeños y no me das un trabajo?, ¿Por qué mi esposa no me entiende?” y su enojo contra Dios crecía y sus gritos aumentaban de volumen.
Prosiguió su carrera hacia la oscuridad de la noche, sin saber a donde ir, bajo por la montaña y sin rumbo alguno, siguió corriendo y llorando, intentando huir de sus dragones. Al amanecer se encontró en el centro de la vieja ciudad y lejos, pero muy lejos de su hogar y del calor de su familia.
El frió intenso del amanecer y el cansancio habían echo grandes estragos en Macfran, necesitaba un poco de calor y descanso, de repente escucho el resonar de las campanas de la vieja iglesia, que en el horizonte se divisaba como un fuerte castillo.
Es momento de descansar se dijo, atravesó el viejo portón de madera labrada y busco un lugar dentro de la vieja iglesia, donde alejado de las miradas y la gente pudiera encontrar un poco de paz. Los pocos fieles que a esas horas acudían a misa, en su mayoría eran ancianos y desamparados.
Un harapiento descalzo, se sentó a su lado y antes de poder decir cualquier cosa Macfran, el harapiento le dijo a él:
“No tengas miedo, se por lo que estas pasando, tanto tú, como muchos otros hombres y mujeres que sufren y no encuentran respuesta”…”Por eso estas aquí hoy, porque quiero que vayas y les des un mensaje a todos aquellos que hoy no encuentran una respuesta en su angustia y piensan que están solos”
“Quiero que sepas que no estas solo, me tienes a mi que soy tu Padre en los cielos, escucho tus plegarias y tus angustias, y las conozco una a una. Yo permito que las cosas sucedan. Y se que te preguntas ¿Por qué a mi? … Hijito, estoy dándote la oportunidad de ser un mejor ser humano, esta es tu gran oportunidad de madurar y crecer, solo los mas amados de mis hijos tienen esta gran ocasión y por que te amo de una manera especial te doy este regalo – No desdeñes hijito mió, el tiempo que te brindo para crecer, porque solo los árboles maduros y con raíces firmes darán frutos ricos y abundantes.”
“Un día me dijiste que tenías fe en mí, y tener fe, es creer en lo que no se ve, creer en lo invisible, por eso a veces te cuesta tanto trabajo entenderme, porque no me ves. ¿Pero sabes?, yo tengo fe en ti, por que veo en ti, fortalezas únicas que ningún otro ser en este mundo tiene, por que tu hijito mió, eres único e irrepetible, eres bello a mis ojos, no existe otro igual. Tengo fe en ti porque se de lo que estas echo y de lo que eres capas de lograr. Estoy seguro de que lo puedes lograr, aunque a veces desfallezcas y pierdas el control, como si todo hubiera terminado, pero siempre sabes recapacitar y te levantas, como solo los grandes lo saben hacer”
“Cuando te pensé, me dije voy a crear un ser excelente, perfecto, único e irrepetible, que luche por sus ideales y alcance sus metas, que sepa como llegar y conquistar las cimas de las montañas y tomar las estrellas entre sus manos. Y se que no me he equivocado contigo, por que tu cuentas con las particulares que solo a los mejores les he dado, tienes dones especiales y únicos. Es momento entonces de mostrártelos, que los descubras, que te des cuenta de cuan valioso eres, que lo mejor de ti se encuentra dentro de lo mas profundo de tu ser, porque yo mismo lo puse en ese lugar y que esta a punto de descubrirlo.”
“Tu mayor tesoro esta en tu interior, busca con detenimiento, ahora es el tiempo de hacerlo. Nada te detiene. Es tiempo de darte el tiempo, detente y en el silencio de tu interior búscalo. Es tiempo de que sepas que si estas en este mundo no es por mera casualidad, es simplemente por que te he asignado una misión que cumplir AQUÍ Y AHORA y a hasta que eso suceda no te llamare a mi lado. Busca en tu interior cual es tu misión en este mundo y no dejes de cumplirla.”
“Mientras tanto te daré 7 claves que te permitirán vislumbrar la luz en medio de la oscuridad.”
-A todo lo que hagas, ponle el ingrediente mágico, el amor. -Vive intensamente cada instante, no pierdas un solo día de tu vida buscando pretextos para no ser feliz. -Realiza las cosas ordinarias de una manera extraordinaria. -Da gracias todos los días por lo que tienes y por lo que aun no tienes, por que solo el agradecido en la pobreza, será justo en la riqueza. -Busca servir a los demás, por que solo el que vive para servir, sirve para vivir. -Encuentra en los que menos tiene mi rostro, por que como ahora lo sabes, yo estoy con los con los que menos tienen. -Ten fe en mi y en lo que estoy haciendo contigo, tienes que entender que los cambios y ajustes que estoy realizando en ti, son dolorosos y lo entiendo, pero esta es la única manera de terminar mi obra maestra en ti, así que acepta cada angustia, cada dolor como un escalón a superar y enfréntalo con la fuerza de la fe, con la fuerza de saber que cada dolor, que cada angustia es para sacar lo mejor de ti.
“Ahora hijo mió, te doy una orden como se la di a Lázaro en el sepulcro… ¡LEVANTATE Y ANDA! Y esto es una orden, ENTIENDELO, LEVANTATE ¿que no ves que te necesito fuerte?, ¿qué no escuchas que tu familia te necesita?, ¿qué no sabes que este mundo necesita de ti? No puedes seguir derrotado, no puedes seguir dañándote a ti y a los demás. Deja ya de culparte y de lamentarte. ¡LEVANTATE Y ANDA! Tu eres un ser grandioso y con fortalezas únicas, así que arriba, levántate por que es el momento de sacar lo mejor de ti y de luchar por tus ideales, es momento de alcanzar la cima y tomar a las estrellas entre tus manos, es momento de tener fe y entender que lo que viene es el amanecer mas intenso de tu vida.”
“Para finalizar, quiero que sepas que estoy contigo y siempre lo estaré, solo tienes que tener mucha fe.”
El harapiento se levanto de su asiento y salio de la iglesia, para entonces Macfran se encontraba prácticamente congelado por lo que acababa de vivir, cuando reacciono y se dio cuenta de lo que acababa de pasar, salio corriendo de la iglesia para buscar al hombre que le había hablado, había pasado menos de un minuto, para cuando salio Macfran a buscar al harapiento, descubrió que había desaparecido, simplemente se lo había tragado la tierra, busco en cada rincón del centro de la ciudad pero nunca lo volvió a ver.
Desde aquel día Macfran ya no es un hombre común, que vive en una ciudad común. Su vida es diferente. Encontró el tesoro más grande del mundo y venció a sus dragones. Encontró la felicidad y lo mejor de todo aprendió que el camino de la fe no es fácil, pero es simplemente maravilloso, por que Dios hace del ser más sencillo, un verdadero tesoro para la humanidad.
Sinceramente
Autor: Francisco Yáñez www.seminarios.com.mx
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