| :: La preparación de un examen |
La mayoría de los estudiantes odian los exámenes: ese cosquilleo en el estómago, el repaso del último minuto, los nervios al sentarse en el aula antes de saber cuáles son las preguntas. Se suele decir que los exámenes son injustos porque favorecen a aquellos alumnos a los que no les afecta trabajar bajo presión, pero esto no es cierto. Si se está bien preparado, no hay por qué temer que los nervios nos traicionen. A continuación se enumeran unas cuantas sugerencias útiles que facilitan la relajación y aumentan la confianza en uno mismo antes del gran día. Elabora un calendario de repaso
Antes de empezar el repaso, es fundamental saber cuánto tiempo vas a necesitar para preparar los exámenes adecuadamente.
Haz una lista completa de los temas que tienes que repasar y anota el tiempo que crees que tardarás por cada uno de ellos. Después, pasa esta lista a un diario o a una agenda; y no te olvides de incluir paradas para comer y descansar.
Si estás repasando más de un tema, es importante que modifiques el horario y alternes los temas más difíciles con los más fáciles. Aunque te tiente la idea de repasar primero todos los temas fáciles, no lo hagas porque esto te dará problemas más adelante.
Es importante que tengas el calendario a la vista para que no te olvides de los objetivos. Si llevas retraso con respecto al programa, piensa en la forma en que puedes recuperar el tiempo (sin tener que trasnochar: por ejemplo, ¿le puedes pedir a alguien que te ayude con un tema especialmente difícil? ¿Hay alguna técnica de repaso que te resulte concretamente más útil? Si es así, ¿puedes aplicarla a otros temas?).
Toma notas
No hay repaso más eficaz que el que se hace con notas claras y concisas escritas por uno mismo. El acto de anotar puntos y hechos clave es una parte esencial para consolidar conocimientos y puede significar la diferencia entre el aprobado o el suspenso. Las notas del repaso deben ser una combinación de apuntes tomados en clase, notas anteriores e ideas más importantes de los capítulos relevantes del libro de texto.
Asegúrate de que las notas son claras y legibles y, si es posible, utiliza marcadores fluorescentes para señalar las secciones clave. Cuando escribas las notas de repaso, no te salgas del programa. Es muy fácil dejarse llevar por temas que no son esenciales para el repaso y que hacen perder un tiempo muy valioso. Si no estás completamente seguro de lo que abarca el programa, consúltalo con tu profesor. Cuando se acerque la fecha del examen, es una buena idea pasar las notas de repaso a fichas. Las fichas son más fáciles de transportar, por lo que resultan útiles como referencia rápida para consultar en cualquier momento.
Revisa exámenes anteriores
Quizá puedas pedir a tu profesor copias de exámenes de años anteriores. Intenta familiarizarte con la forma en que están redactados y con su presentación. A pesar de que los exámenes de años anteriores te pueden servir como referencia de lo que se espera de ti, no te dejes engañar con ellos pensando que las preguntas van a ser similares (el hecho de que saliera un tema determinado en el examen del año pasado no significa que salga de nuevo este año).
Repasa con amigos
Te puede sonar a broma pero, si lo haces bien, repasar con tus amigos realmente compensa. Repasar en grupo es una forma excelente de compartir conocimientos, elevar la confianza y preguntarse unos a otros en un entorno más agradable que estando solo. Intenta dejar un hueco en el horario para repasar en grupo, pero sin pasarte; trabajar con amigos debe ser únicamente un pequeño componente de toda la programación del repaso.
Utiliza reglas mnemotécnicas
La mnemotecnia es un método que puedes utilizar para recordar información mediante abreviaturas o frases. Por ejemplo, aquellos que hayan estudiado Química puede que tengan memorizada la frase “Cuando el oso toca el pito, Perico toca el silbato”, que es muy útil para recordar la correspondencia entre el nombre de ácidos y sales: los ácidos con la terminación “-oso” forman sales con la terminación “-ito”, y los ácidos con la terminación “-ico” forman sales con la terminación “-ato” (así, el ácido sulfúrico forma los sulfatos mientras que el ácido sulfuroso forma los sulfitos).
Comprueba lo que sabes
Ponerte a prueba a ti mismo, por ejemplo mediante tests de autoevaluación, es una excelente manera de elevar los niveles de confianza y consolidar los conocimientos antes de un examen. Internet ha facilitado este proceso: existen decenas de excelentes sitios Web con juegos de preguntas y respuestas interactivos que sirven para prepararte sobre una gran variedad de temas de examen. Si no conoces ninguno, realiza una búsqueda con buscadores como MSN Search o Google.
Fuente: Enciclopedia Encarta 2004
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