| :: Tú puedes invertir en la bolsa |
Los cuentos de personas que se hicieron millonarias invirtiendo describían un camino más corto al gran sueño americano. Sin embargo, como suele suceder muy a menudo, un bajón en la bolsa de valores como el que sufrimos comenzando en marzo del 2000, nos ha hecho entrar en los cabales de nuevo y reanudar el respeto que se merece el saber invertir.
De todo mal se aprende
Pero, ¿qué lecciones pudimos haber aprendido de esa mala experiencia? Lección 1: Solo invierte lo que no necesites usar por dos años. ¿Guardarías tus más íntimas prendas de vestir (tus calzones) en cajas plásticas en tu azotea? Claro que no. Necesitas tener a mano esa ropa para poder cambiarte a diario. La mayoría de nosotros las guardamos en un sitio accesible y cómodo.
El mismo sistema se aplica al dinero. Necesitas tener a mano cierta cantidad que pudieras necesitar a corto plazo. Este es el dinero que usarás para tus gastos diarios o inmediatos, como tu seguro de automóvil, tu renta, tus vacaciones, todo lo que puedas necesitar de hoy a dos años. ¿Por qué? Porque no puedes permitirte el lujo de sacar tu dinero cuando te convenga si los necesitas en un momento específico y en poco tiempo.
Aunque el promedio de ganancia de las inversiones en la bolsa de Estados Unidos desde el año 1987 hasta este año ha sido de más del 9 por ciento, ha habido períodos de tiempo a corto plazo con ganancias de más de un 22 por ciento o pérdidas de casi 30 por ciento. El inversionista que no sentía urgencia por sacar su dinero y que pudo esperar al momento preciso para hacerlo tuvo una ventaja extraordinaria sobre aquél que invirtió el dinero que iba a necesitar para sus obligaciones en poco tiempo.
Como es imposible determinar con completa certidumbre las altas y las bajas de la bolsa, es mejor que solo inviertas el dinero que no vas a necesitar por dos años o más.
Lección 2: No le sigas a la muchedumbre. Si crees que para encontrar una buena acción tienes que leer revistas y periódicos o ver los canales de televisión financieros, se te está yendo el bote. ¿Te acuerdas de las grandes ganancias que dieron las acciones de compañías como WalMart y Home Depot? El precio de estas empresas convirtió en millones de dólares una inversión de sólo mil dólares.
Sin embargo, esto sucedió mientras la mayoría de los inversionistas se concentraban en apostar su dinero en compañías que aparecían en los titulares de las noticias casi todos los días. Cuando WalMart y Home Depot comenzaron a hacer su debut en los renglones de los medios de comunicación, ya aquellos que las habían descubierto a tiempo habían vendido sus acciones con grandes ganancias.
Lección 3: No te cases con tus acciones. Si todavía estás esperando a que tu dinero se triplique para que puedas sacar la cantidad que invertiste, lo más probable sea que combinaste tu corazón con tu bolsillo. En la bolsa, tenemos que aprender qué comprar, cuándo comprar y cuándo vender. Si tienes tanta confianza en tu compañía, hazle una donación, pero no necesariamente compres sus acciones.
Coquetea con las mejores empresas invirtiendo en ellas, pero mantente alerta a vender tu inversión en el momento adecuado y no basándote en esperanzas vagas que te hundan.
La moraleja de nuestro cuento es: Pon un dinerito aparte que no necesites por dos años, descubre las compañías que a gritos te indican que merecen la pena por sus cualidades individuales y prepárate a venderlas antes de que te rompan el corazón y tu bolsillo.
Fuente: Univision.com
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