| :: El mejor uso de su tiempo |
¿Cuánto vale su tiempo?
Algunos expertos han desarrollado complicadas fórmulas matemáticas para calcularlo, basándose en el sueldo, los impuestos y los costos de vida, así, supuestamente, se obtiene el valor de una hora para esa persona y esta puede tomar dediciones basándose en ello. La idea, evidentemente, es un poco disparatada, pues entonces el tiempo de un ama de casa no valdría nada. No es necesario hacer complicadas cuentas para percatarse de que el tiempo es el recurso más valioso con que contamos. Determinamos la conveniencia de contratar servicios o adquirir productos que nos ahorren tiempo basándonos no solo en su costo, sino en la posibilidad que tendríamos para realizarlos nosotras mismas, el trabajo y el estrés que representarían, la dificultad o agrado que nos causa la tarea.
No todas nacimos para pintar las paredes de nuestras casas u hornear pasteles. El costo de las interrupciones también ha sido calculado en estudios en el ámbito empresarial. Aunque también sería difícil cuantificar el efecto de los elementos “desperdiciadores” de tiempo en el hogar, es importante comprender que la forma de emplear cada minuto hace una diferencia tangible en nuestro día.
La importancia del equilibrio
Es erróneo creer que hacer más es equivalente a aprovechar el tiempo, pues generalmente estos excesos de actividad sen centran en una sola área, como el trabajo o los hijos, y descuidamos otras, tales como las amistades, la pareja o nuestro propio bienestar.
Como generalmente organizamos las actividades que tenemos que realizar, lo que queremos realizar (ir al salón de belleza, salir a cenar con la pareja) quedan relegadas a los pocos momentos que restan. Procure lograr un equilibrio entre el trabajo, las actividades extracurriculares, el tiempo dedicado a los demás y el que reserva para sí misma. Para ello, siga estas estrategias:
1. Establezca claramente sus propósitos. Es útil formular una declaración de misión personal en la que se detallen objetivos diarios y metas a corto, mediano y largo plazo. Luego, será necesario designar las acciones concretas para convertir estas metas en realidad. 2. Designe sus prioridades. Durante una semana, lleve un registro de todas las actividades y tareas que realiza, y el tiempo que les dedica; así tendrá un panorama de la forma en que utiliza su tiempo. Frecuentemente dedicamos cantidades alarmantes de tiempo a actividades y relaciones que poco nos acercan a nuestras metas o concuerdan con nuestros valores. 3. Convierta sus listas en proyectos. Pocas personas cuentan con un par de días libres al mes para ordenar fotografías o recibos viejos, o estarían dispuestas a dedicar los días libres a ello. Identifique las tareas de esta naturaleza y cambie el enfoque, convirtiéndolas en proyectos. Decídase a dedicarles 20 minutos al día y terminará casi sin darse cuenta. 4. Apóyese en las herramientas de planeación. Algunas personas utilizan calendarios; otras, agendas. No importa el método, lo fundamental es elegir uno que se adapte a su estilo de vida.
Tome atajos:
- Minimice el amontonamiento. Evite perder tiempo limpiando espacios atiborrados. - Deje en orden para el día siguiente. Un escritorio organizado o una cocina ordenada contribuyen a un fácil comienzo al día siguiente. - Fomente la autonomía en los miembros de la familia. Enséñeles a desarrollar las actividades para las que cotidianamente solicitan su ayuda. - Sea práctica al cocinar. Las verduras congeladas, enlatadas o empacadas ya vienen cortadas y listas para prepararse. - No haga fila. Evite las horas pico del tráfico, ir los viernes al banco y los horarios más populares para el cine. Utilice el teléfono o Internet para hacer sus reservaciones. - Haga uso de servicios para ahorrar tiempo. Familiarizarse con las distintas modalidades de servicio a domicilio y preparación de pedidos de su tienda de autoservicio. - Inclínese por los proveedores que se acoplen a sus necesidades. Farmacias, restaurantes y tintorerías han adaptado sus servicios a la gente que trabaja.
Evite caer en las trampas del tiempo:
- Falta de planeación. Planee su día. Logrará más si sabe qué quiere hacer y cuando. - Mentalidad de bombero. Prever problemas y planear anticipadamente permite pasar menos tiempo apagando incendios. - Expectativas poco realistas. No intente hacer demasiado, enfóquese en lo que realmente cuenta. - Llamadas telefónicas y visitas inesperadas. Si no tiene tiempo para atenderlas, dígalo de inmediato, especificando un mejor momento para hacerlo. - Perfeccionismo. No pierda la perspectiva de la relevancia de determinadas tareas en relación ala tiempo que invierte en ellas. Concéntrese en el progreso, no en la perfección. - Postergación. A la larga, postergar suele crear crisis o problemas adicionales a los ya existentes. - Sobrecarga. Aprenda a decir no. No es necesario formar parte de todo proyecto de trabajo, organización voluntaria o actividad social. - Escasa valoración de nuestro tiempo. Los demás no respetarán ni valorarán su tiempo si usted no envía el mensaje de que éste es importante.
Fuente: Siempre en familia, Grupo Armonia
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