| :: Como manejar el ridículo |
No importa que tan alto haya llegado o cuanto se haya esmerado en arreglar se, tampoco que tan educados sean sus protocolos y mucho menos valdrán los títulos académicos que haya logrado acumular. Los hechos que hoy vamos a relatar ¡nada lo podrá salvar!
Estamos seguros que tarde o temprano usted habrá de vivir una situación inevitable en la que dará un paso en falso, hará el ridículo o se aventara tremendo “oso” delante de otros. A todos alguna vez en la vida, nos ha tocado sufrirlo. Experimentar hechos embarazosos es algo tan común que tendríamos que empezar por decirles que no deberían preocuparse porque les sucedan, sino mejor ocuparse de no complicar más las cosas una vez que hayan acontecido.
La galería del ridículo incluye muchas situaciones entre las que podemos mencionar:
Derramar un vaso: en la mesa y peor aún, de vino y encima de alguien, si algo así pasara, discúlpese de inmediato y proceda a intentar remediarlo; si la victima fuera usted no se ofusque, minimice el hecho y reciba con sencillez la atención que le ofrezcan.
Resbalar y caer al piso: Esta es una de las situaciones mas ridículas que hay, así que no se enoje ni culpe a otro, que de seguro usted también se hubiera reído de alguien en su lugar; mejor, con tranquilidad, revise su integridad física, diga algo gracioso y acepte de inmediato la ayuda que le ofrezcan. Variante de esta situación aunque mas peligrosa es pegarse de frente con un cristal así que reaccione de inmediato de la misma forma.
El perejilazo: Estamos compartiendo la mesa y nuestra pareja acaba de comer una ensalada; de pronto sonríe y nos muestra un pedacito verde que le ha quedado entre los dientes. ¿Qué hacer? ¿Pasar la velada sin saber hacia donde mirar? Mejor, con toda la amabilidad y mucha discreción, decirle lo que pasa para que pueda remediarlo. Proceda de igual manera si se trata de un “mocazo” (auque la verdad es mas vergüenza decirlo) o cuando una dama tenga manchados los dientes de lápiz de los labios, se le haya abierto el escote o alguien lleve el cierre del pantalón abajo.
Conste que si usted es el avisado deberá evitar reaccionar con enojo, contraatacando o con excesiva vergüenza. Mejor agradezca que se le haya dado la oportunidad de corregir el problema (o que: ¿hubiera preferido que nadie le avisara?).
Confundir la gordura de una mujer con embarazo y peor aun, felicitarla por ello.
Caray, si le llega a pasar algo así habrá metido la pata hasta dentro, por lo que no le quedara mas remedio que disculparse u autocalificarse de torpe y distraído y si usted es la recipiendaria del comentario, minimice el asunto, ríase y mejor tómelo como una candida invitación a ponerse a dieta.
Fuente: Revista Contacto
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