| :: Reconocer los aciertos de los empleados |
Un jefe que indica los aciertos a sus empleados y les anima a continuar haciendo bien lo que ya hacen bien logra mantener un rendimiento de máxima exigencia en un entorno positivo y motivante. ¿Es capaz de reconocer los éxitos de los que le rodean?
No hay líder que se tenga como tal que no reconozca que las empresas son personas. Es más, todos reconocemos que la motivación de equipos es una de las piedras angulares del éxito empresarial. Aunque somos conscientes de que la incoherencia expulsa el trabajo del entorno laboral, una cosa es lo que sabemos y otra lo que hacemos. El abismo que suele haber marcará la diferencia entre un equipo de colaboradores motivados o simples trabajadores resignados con el mal divino.
El colaborador necesita orientación y es cometido del jefe ayudarle, indicándole claramente los aciertos y animándole a continuar haciendo bien lo que ya hace bien. Con estas señales le marcamos el camino del trabajo bien hecho, de lo correcto, de lo que encaja en nuestro concepto de lo que esperamos de él, y así el colaborador identifica con precisión cómo debe actuar.
Cuando el colaborador actúa de forma no acorde con lo que se espera, se lo hacemos saber para indicarle, igualmente, el camino correcto. Muchas de estas amonestaciones podrían evitarse si se hubiera aprovechado para felicitar antes. Si nadie le reconoció al colaborador que aquello estaba bien hecho, pensará que no debía de ser muy importante, y por tanto pondrá menos interés. Si no es importante para felicitar, tampoco debe ser importante no hacerlo tan bien. Este comportamiento del jefe no ayuda y desorienta.
Los resultados son consecuencia de decisiones y estrategias correctas + esfuerzos y trabajo bien hecho.
El directivo que se orienta sólo a los objetivos y resultados en vez de a las personas, sus esfuerzos y el trabajo que realizan, inevitablemente está condicionado a no obtener el máximo resultado. Cuando algo salga mal, siempre llegará tarde.
La misión del mando es dirigir, tratar y gestionar eficazmente sus recursos, humanos y técnicos, para conseguir que las personas que forman su equipo logren resultados extraordinarios. Esto implica tratar, orientar, animar y desarrollar a las personas para que el conjunto alcance esos resultados.
¿Se puede alguien imaginar a una afición de calidad que sólo aplaudiera y animara a su equipo de fútbol al final del partido, en función del resultado? Precisamente animan durante el partido para apoyar y ayudar al logro de un buen resultado.
El reconocimiento positivo no es el lubricante que se usa para que entren bien las críticas o las decisiones duras. Es el aditivo esencial de la gasolina del motor, gracias al cual podremos lograr y mantener un rendimiento de máxima exigencia, en un entorno positivo y motivador.
El reconocimiento positivo
- Felicite con el corazón, de forma natural, sincera y gratuita (sin aprovechar para pedir algo a cambio). - Aunque las cosas no hayan salido bien, recuerde felicitar por la parte bien hecha. - También felicite por los esfuerzos y comportamientos correctos sin esperar a los resultados. Esto animará al otro a alcanzarlos. - Más vale un reconocimiento de más que uno de menos. Nunca se quejó un colaborador de que se le felicitara demasiado. - Asegúrese de que felicita hechos/comportamientos concretos, claramente identificables por el colaborador. - No se deje cegar por los resultados. A veces un buen resultado no ha ido acompañado de un gran trabajo, y un mal resultado puede darse a pesar de haber hecho bien la mayoría de las cosas. - Evite las comparaciones, son engañosas y a menudo injustas. - Haga del reconocimiento de lo que se ha hecho bien y de lo mejorable una herramienta positiva de formación. - Si cree que el deber de los demás es hacer las cosas bien, recuerde que el suyo es reconocérselo a cada paso. - Felicitar por lo bien hecho nos da la autoridad necesaria para reprender por lo incorrecto. - Agradezca a todos el esfuerzo, y exija a su jefe que también él felicite al equipo cuando lo merece. - No olvide reconocer también al jefe sus comportamientos correctos y sus aciertos.
Fuente: www.getec.etsit.upm.es
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