| :: El rol trasformativo de los negocios en la cohesión social |
Siempre hay una institución predominante que se desempeña como líder planetario y se ocupa del bienestar social; en la actualidad esa institución la representan los negocios. El dilema actual es que cada individuo se resiente de vivir en un periodo de cambio único y que la institución dominante posee la tradición de velar sólo por sí misma. A pesar de que es casi imposible cambiar la mentalidad de los líderes contemporáneos, existe la esperanza de formar una generación que logre re-crear los negocios, la institución más poderosa del planeta. Estudios globales del futuro prevén las tendencias de la sociedad. Las cuales implican el ambiente, la economía, las instituciones. Con ellas se procedió a diagnosticar los posibles escenarios futuros, que incluyen un rango de sucesos entre lo probable y lo menos probable así como dos factores. Según el primer factor, el papel de los negocios es absolutamente crucial en la transformación del mundo moderno, aunque apenas empieza a entenderse este fenómeno. Con el segundo factor se avizora, en el peor escenario, la destrucción masiva o, en el mejor, una civilización humana revigorizada por obra de los negocios.
Hoy el comportamiento del mercado y de la economía determina las decisiones más cruciales en el mundo. Éste es el cambio más grande de las civilizaciones desde la revolución industrial. Siempre hay una institución predominante que se desempeña como líder planetario y se ocupa del bienestar social; en la actualidad esa institución la representan los negocios. El dilema actual es que cada individuo se resiente de vivir en un periodo de cambio único y que la institución dominante posee la tradición de velar sólo por si misma. Si bien muchas instituciones y compañías ya se afanan en desarrollar una tradición de negocios nueva, que distribuya entre todos la responsabilidad, y que contribuya a la re-creación viable de una sociedad, sobre los educadores recae la responsabilidad de formar una nueva generación cuyas mentalidades sean capaces de cambiar el mundo de los negocios.
En este momento se percibe un progreso y una convergencia muy rápida entre las comunicaciones; la tecnología evoluciona de manera constante, se abarata, es accesible y versátil. Este hecho está promoviendo la globalización de la producción, de las finanzas, del mercado y también de las expectativas de las personas que se hallan en las franjas pobres de la economía: ellos ven qué no tienen con respecto a la abundancia de la gente de los lugares más ricos.
Nuevos retos ponen a prueba la soberanía del Estado, pues las industrias se convierten en enlace entre lo doméstico y lo internacional, en una interrelación nunca antes vista, para bien o para mal. Pero eso también está creando oportunidades magníficas al promover una actitud de innovación mundial. Las barreras de las distancias y los idiomas se vencen más cada vez, el conocimiento intensivo y la alta tecnología son más frecuentes e igualmente se aprecia un cambio notable en la prosperidad, no sólo fabril sino de la inteligencia, del pensar y tener una conciencia. Así se determina hoy la riqueza de una nación, y eso origina una era en la que es muy apreciable lo que el educador crea en el aula, con las habilidades y el conocimiento de sus alumnos.
Gracias a esto se puede tener el mundo en las manos y recrear la civilización, pero también deben tomarse medidas contra los peligros: crecimiento demográfico desmedido, desequilibrio marcado entre los países, alarmas ambientales, enfermedades que trasponen los océanos, colapso de las economías en desarrollo, recesión global de proporciones sin precedentes: una circunstancia mundial muy grave. Prevalece la confusión en las corporaciones y una parálisis de las reformas en muchas regiones: de ahí que sea imposible concebir un futuro sustentable con los líderes actuales. Por lo tanto, el futuro se gesta en las manos de los educadores: formar nuevas generaciones con mentalidades nuevas. Urge cambiar la manera de concebir cuanto se hace.
Frente a las creencias de los racionalistas económicos, que pronostican un crecimiento similar al de los últimos 5 ó l0 años, aparece una biodiversidad que se deteriora cada día hasta un punto insostenible, como resultado del incremento industrial exponencial. Si Japón consigue salir de sus crisis económica y retoma su ritmo de los últimos años, si las tasas de crecimiento de los diez años más recientes se mantuvieran en los próximos cien, el crecimiento exponencial productivo que resultara en bienes de manufactura, el peso físico de los bienes producidos en el año 2099, sería equivalente al peso del mundo. Eso es el crecimiento exponencial: una locura ilógico. Y aún así se planea y se le da impulso.
La idea de las empresas de que pueden competir con base en sus intereses propios, y además protegerse, no es válida en el mundo presente y futuro. Pensar que se progresará en la sociedad sólo si se es dueño de la producción de los recursos no es sustentable desde una perspectiva ecológica, ni siquiera económica; tampoco lo es que el destino del mundo se juegue a los dados en un casino. La lógica y los valores económicos que determinaron el progreso de nuestra civilización ya no tienen sentido, tiene que encontrarse una mentalidad distinta para el cambio.
En el mundo de ahora los negocios se sitúan en tres categorías según sus respuestas a la situación ya descrita. La primera categoría asume que el negocio de los negocios son los negocios: si se pagan impuestos al gobierno, se espera que éste se haga del ambiente, de los problemas sociales, en tanto uno continúa con sus negocios. Éste era el pensamiento, el cual ha cedido su lugar a la segunda categoría, que responde: esta situación es grave, tanto que debe invertirse en remediar el problema, cambiar las políticas, adoptar estándares ambientales más benignos, hacer lo posible para arreglar la situación. El tercer grupo, el más pequeño y con mucha posibilidad de crecimiento, advierte en este modo de manejar el mundo los síntomas de un síndrome profundo y fundamental: el problema es el actual sistema total de vida y a menos que se cree conjuntamente una manera distinta de vivir, nadie sobrevivirá, Ésa es la situación actual en el mundo, ante la cual el educador ha de formar personas, que ingresarán a la fuerza laboral y serán los nuevos líderes, con una idea completamente nueva sobre cómo conducir la vida.
Mediante estudios realizados entre jefes ejecutivos de las cinco compañías más grandes del mundo se ha intentado identificar las características de un negocio en el siglo XXl. Se caracterizará por poderes individuales y de grupo; por individuos que sepan actuar responsablemente, pensar por si mismos a través de la innovación y la educación continua; las organizaciones serán más accesibles, habrá estructuras horizontales, más redes entre los negocios, mayor énfasis sobre la calidad hacia el cliente y el mercado en todas las organizaciones. La razón que impulsará este cambio es el factor tiempo.
Hoy, por ejemplo, el promedio del ciclo de vida de los productos de Motorola no es un año ó l0 meses sino 58 días, Este dato permite comprender que es necesario aprender no solamente a competir en un mundo cuya economía está orientada y dominada por esa velocidad sino también a pensar en el ambiente, en la sociedad, además de colocar el producto en el mercado. Lo que ocurre entonces es un cambio de pensamiento global. Y como se sabe, cuando algo nuevo lucha por salir en cierta etapa de declinación hay un periodo de caos. Esto plantea una pregunta que es necesario discutir; si se ha visto que el crecimiento exponencial de la producción no se puede sostener en la civilización. ¿cuál sería el desarrollo adecuado?
Ahora la civilización vive completamente orientada por temas de economía. No obstante, ese progreso económico que impulsó a la sociedad durante todo el siglo, hoy amenaza de muerte a la humanidad, ya no es viable. ¿Cuál es entonces el propósito central de las sociedades altamente industrializadas cuando la producción económica dejó de serlo? Ejecutivos y líderes de empresa aseguran que el lograr un crecimiento humano, un conocimiento y un aprendizaje de mayor grado. Pero las personas de negocios no son buenas para ello. La tarea es de los educadores. Y se vislumbran dos posibilidades: o el mundo actual está en proceso de destrucción o está en proceso de creación.
Los líderes de negocios ven cómo caen sus compañías; los políticos, el fracaso de sus programas. Ambos estaban creando de manera ingeniosa, en equipo, con grados altos de innovación y niveles de productividad nunca antes registrados. Pero sucede que los orientó un solo propósito; no es que sean incapaces o carentes de motivación: están orientados por un propósito distinto. Cuando las personas se enfrentan a una situación de crisis y tienen un propósito más alto para su propia sociedad, el propósito los une y la creatividad que tiene cada una se expresa.
¿Cómo puede crearse una organización en torno a esta idea? El ser humano desea que la vida continúe, la vida es creación, las organizaciones dentro de la sociedad son sistemas vivientes, auto-organizadas. Basta una orientación y propósitos, dar oportunidad a las personas para que aprendan: organizar es una tendencia natural en la vida humana. Por desgracia, quien desea el éxito impone un orden y desea someter a terceros a un control.
Los sistemas de negocios y los políticos se basan en el control y aun se intenta controlar los mercados económicos, los clientes, la competencia. Esta obsesión es un obstáculo para nuevas formas de pensamiento ya que la vida no busca lo correcto, sino lo que funciona. El educador ha de entender esta capacidad humana de autoorganización y fomentarla en la juventud porque cuando forme parte de la fuerza laboral le será útil para crear un mundo sustentable. Entonces, para configurar un mundo mejor es necesario definir un propósito mayor, orientado al servicio de la sociedad, y fomentar la expresión de la capacidad auto-organizativa. Si se tiene tal propósito, una dirección y un enfoque sobre la calidad de las relaciones, se prescindirá de todo control y se sabrá desarrollar. El control destruye la capacidad de auto-organizarse.
Papel de los negocios en la vida social - Los negocios son la institución dominante hoy.
- Promueven sociedades polarizadas.
- Trasponen barreras y distancias en busca de innovación mundial.
- Generan un desarrollo industrial exponencial destructivo.
- Su mentalidad es limitada.
- Influyen en. Y casi determinan, la organización social.
- Después del caos actual, deberán buscar crecimiento humano y aprendizaje de mayor grado.
- Imponen los sistemas de control.
- Necesitan fomentar la capacidad de auto-organización.
Autor: Brian Bacon Australia Director y Jefe Ejecutivo de la IPC Woldwilde Limited
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