| :: El miedo a hablar en público |
Muchas personas, incluso hombres y mujeres de estado, políticos, etc., manifiestan que experimentan una gran ansiedad, falta de confianza, piensan que los demás se darán cuenta de su nerviosismo, cuando tienen que hablar ante un grupo numeroso de personas. A pesar de tu juventud, seguramente hayas tenido ocasión de experimentar situaciones como las siguientes: - Te gustaría intervenir más en clase pero no eres capaz de hacerlo. Te quedas con las dudas y no preguntas. - Te pones nervioso y te sientes mal cuando te ves obligado a exponer en público. - Te asusta exponer un trabajo ante tus compañeros. Haces cualquier cosa para eludir la exposición. - Evitas los exámenes orales. - Cuando hablas en público sientes un nudo en el estómago, te tiemblan las manos, no te sale la voz, te atragantas, tartamudeas, bajas la voz,...
No es difícil detectar, incluso autodetectarse uno mismo, cuando se tiene miedo a hablar en público. Las respuestas a las siguientes cuestiones nos pueden poner en la sospecha cierta de la existencia del miedo a hablar ante el grupo:
- Mientras preparo la charla estoy en constante estado de ansiedad. - Cuando hablo delante del grupo, los pensamientos se me confunden y mezclan. - Sudo y tiemblo antes de levantarme para hablar. - Tengo miedo constante a olvidar lo que voy a decir. - Mi postura parece forzada y poco natural. - Me resulta difícil encontrar las palabras adecuadas para expresarme.
¿Por qué tenemos miedo a hablar en público?
Son varias las razones por las que la gente en general presenta miedo, incluso cierto pavor, a hablar en público:
- Miedo a las críticas. - Miedo al fracaso. - Miedo a ser observado por la gente. - La falta de dominio del tema a tratar. - Miedo a las posibles reacciones del auditorio. - Miedo a no articular palabra.
No está muy clara la cusa que puede generar estos miedos a hablar en público. Parece cierto, al menos están de acuerdo un grupo de expertos, que la ansiedad que genera esta situación está muy relacionada con la falta de experiencia o bien con experiencias anteriores desagradables, ya sean experiencias propias o por haber visto a otras personas tener poco éxito en sus charlas. En cualquier caso, la ansiedad puede crear la suficiente tensión como para garantizar el fracaso de una intervención ante el público.
Si estás en esta situación debes pensar que este miedo no es algo vergonzoso, es más, muy al contrario, tienes que tomarlo como un estímulo. El miedo es un sentimiento personal e interno. El auditorio no tiene porque descubrirlo a no ser que tú mismo lo reveles.
El miedo controlado constituye un estímulo en la tarea del orador.
Fuente: w3.cnice.mec.es
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