Cuando regalamos algo, nos sentimos generosos e inteligentes, y nos emociona esperar la reacción de nuestro obsequiado. Cuando éste abre su regalo, anhelamos ver cómo su rostro resplandece con alegría al descubrir lo bien que lo conocemos y lo mucho que lo amamos. La situación se invierte y repite: la otra persona tiene que sentirse generosa e inteligente, mientras nosotros resplandecemos de felicidad. Recuerde todas las ocasiones en las que un obsequio la decepcionó. Descubrirá que el motivo es que no experimentó las emociones que esperaba. En lugar de alegría, afecto y apreciación, sintió estrés, obligación o resentimiento. ¿Cómo podemos invertir el escenario? Lea la siguiente lista de errores al regalar y descubra qué puede hacer al respecto en cada uno de ellos.
Errores al dar y regalar
1. Enviar mensajes confusos En el fondo, los regalos son mensajes. El problema es que los objetos son instrumentos poco sensibles para transmitir sentimientos complejos. Por ejemplo, usted compro un suéter para expresarle a su hermano lo mucho que lo ama, pero él podría interpretar que usted pretende cambiar su vestuario.
Solución: Aléjese de aquellos regalos que podrán interpretarse como una indirecta. Inevitablemente dirán: “no me quieres como soy”. No le regale libros de cocina a quienes siempre comen fuera, ni un equipo de gimnasio a quien no le gusta ejercitarse. El único mensaje que debe intentar mandar es uno de cariño o de aprecio.
2. Regalar lo que nos gustaría recibir Esto es lo que provoca que la tía regale carpetitas de encaje. A ella le encantan, ¿a quién podrían desagradarle? El mensaje que da este tipo de regalos es que no se conoce a la persona que los recibirá y que no hay interés en complacerla.
Solución: Enfóquese en los gustos e intereses de sus seres queridos. Tómese el tiempo para deducir (o directamente preguntar) qué los hará felices. No le regale un disco de mariachi a un fan de la música electrónica.
3 . Padecer falta de ideas Algunas personas gastan su dinero en cosas que les gustan, así que es complicado saber qué regalarles y que todavía no tengan. O tal vez les ha comprado regalos durante tanto tiempo que ya no sabe que obsequio elegir.
Solución: Ayude con algún pendiente, algo que jamás se les ocurriría. Reemplace las baterías de su computadora o llévela a servicio; Mande a la tintorería los abrigos que ha estado olvidando o cómprele un organizador para su colección de Cds. Tal vez parezca poco emotivo, pero su practicidad resultaría inolvidable.
4. Creer que jugamos bajo las mismas reglas Hay familias en las que regalar es sumamente importante; otras en las que no lo es tanto. Antes de condenar a alguien por su falta de interés, considere que tal vez los regalos, no le parecen tan importantes como a usted.
Solución: Pregunte e informe. Si proviene de una familia muy generosa pero la de su esposo no lo es tanto, hable acerca de lo mucho que le importa el ritual de los regalos. Con sinceridad, podrá llegar a acuerdos que satisfagan a todos.
5. Esperar hasta el último minuto Algunos de nosotros somos irremediablemente así. Pero si está dispuesta a cambiar, siga esta sugerencia.
Solución: Decídase a organizarse. Puede ser tan sencillo como obligarse. A empezar sus compras en la primera semana de noviembre. También puede organizar su lista de la siguiente manera: en una hoja de papel, escriba tres columnas, una con los nombres, otra con intereses específicos y la última con ideas para regalos. Algunas personas buscan sus regalos durante todo el año y los guardan hasta que lo único que tienen que hacer es envolverlos.
6. Dar demasiada importancia a los regalos Con todo el enfoque que se le da a la temporada decembrina, olvidamos los regalos que damos y recibimos a lo largo del año. Y, sin embargo, son detalles que nos hacen la vida agradable, que no responden a algún motivo en particular y que también son fruto del amor y del aprecio.
Solución: Empiece diciembre al revés. A inicios de mes, agradezca (en tarjetas, llamadas o correos electrónicos) los regalos que ya haya recibido. Esto coloca al intercambio navideño en la perspectiva correcta, elimina algo de la presión, y otorga el regalo de la apreciación y del cariño con claridad- y sin costo alguno.
Autor: Marijose Díaz Fuente: Siempre en Familia
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