| :: ¿Cómo cambiar un neumático? |
Sin duda es una operación elemental de seguridad cotidiana, de los neumáticos dependen factores como el consumo, la seguridad y el confort de un vehículo. Llevar los neumáticos a punto es uno de los requisitos imprescindibles para viajar con toda seguridad.
Comprobar la presión, el estado de la goma y el dibujo de la cubierta son sencillas maniobras que te pueden ahorrar algún que otro susto en la carretera. Los neumáticos son los únicos puntos de apoyo entre el vehículo y el suelo. A través de ellos se transmite la potencia del motor hacia el suelo y también la potencia de frenado cuando reducimos la velocidad. Por ello, los neumáticos deben ser capaces de realizar estas funciones, incluso en condiciones desfavorables: lluvia, barro, grava, apoyos en curva.
Este elemento tiene cuatro importantes funciones: contener un volumen de aire a presión para soportar la carga del vehículo, transmitir tracción y fuerza de frenado a la superficie de rodadura, proveer estabilidad direccional mientras cambia o se mantiene la dirección del vehículo y, por último, optimizar la suspensión del vehículo absorbiendo impactos de la superficie de rodadura.
Por todo ello, llevar los neumáticos en buenas condiciones no sólo mejora la seguridad y la adherencia, sino que además, aporta una mayor estabilidad y confort en la conducción y también una economía de uso optimizada.
El procedimiento sugerido es el siguiente:
1. Escoge el punto en donde vas a llevar a cabo el cambio del neumático.
- Coloca el vehículo fuera de la carretera en un lugar seguro plano y alejado de la circulación vehicular.
- Trata de colocar el vehículo en una parte recta del camino para que el tráfico pueda verte desde la distancia.
- Enciende las luces de seguridad de tu vehículo.
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2. Ten a la mano las herramientas de tu vehículo
- Extrae la llanta de refacción, el gato y la cruceta.
- Para mayor seguridad utiliza guantes y bloqueadores para las llantas del vehículo.
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3. Afloja las tuercas de la llanta ponchada
- Remueve la copa de la llanta (si aplica)
- Utilizando la cruceta empieza a aflojar las tuercas de la llanta. En algunas ocasiones las tuercas están muy apretadas y es difícil aflojarles, en estos casos es posible pararse sobre la cruceta para ayudarse con el peso de su propio cuerpo. Recuerda que las tuercas se aflojan en el sentido opuesto de las manecillas del reloj.
- No elimines las tuercas totalmente, sólo aflójalas un poco.
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4. Levanta el vehículo
- Consulta el manual de tu vehículo para encontrar el punto exacto donde debe ser posicionado el gato.
- Coloca el gato debajo del vehículo y levántalo hasta que tenga contacto con el vehículo
- Asegúrate que el gato esté posicionado correctamente (firme y en una parte plana)
- Levanta el vehículo hasta que la llanta ponchada quede unos 10 o 15 cm por encima del suelo, no te detengas al momento que la llanta deje de tener contacto con el suelo, recuerda que la llanta de refacción está totalmente inflada y requerirá más espacio para instalarla.
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5. Remueve la llanta ponchada
- Elimina las tuercas de la llanta
- Jala la llanta directamente hacia ti y colócala donde no te estorbe.
6. Coloca la llanta de refacción
- Alinea los orificios del rin de la llanta de refacción con los birlos (tornillos) donde va a ser montada.
- Levanta la llanta e inserta todos los birlos en cada uno de los orificios del rin.
- Empuja la llanta hasta atrás de manera que ya no pueda empujarse más.
- Coloca las tuercas en cada uno de los tornillos, apriétalos sólo lo necesario para mantener la llanta en su lugar.
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7. Baja el vehículo
- Baja el vehículo con el gato hasta que las todas las llantas tengan contacto con el piso.
- Aprieta las tuercas empezando con cualquiera y continuando con la opuesta a ésta, luego otra tuerca y su opuesta, así sucesivamente hasta terminar.
Fuentes: www.supermotor.com – www.consumer.es - www.lubrimax.com.mx
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