| :: Técnicas para evitar las facturas impagadas |
Si llevas bastante tiempo ejerciendo como trabajador por tu cuenta, probablemente te habrás encontrado con alguna factura impagada. Es un hecho que, aunque no lo parezca, se da frecuentemente. No obstante, si se trata con delicadeza y perseverancia, en algunos casos, puede tener solución.
Algunas veces, por la dificultad de encontrar trabajo, los profesionales freelance tendemos a decir que sí a cualquier proyecto que se nos presente. Pensamos, erróneamente, que un trabajo equivale a dinero. Pero muchas veces, más de las que nos pensamos, esto no es así y, al final, nos encontramos con que no sólo no hemos cobrado lo que pensábamos, sino que, además, hemos perdido dinero, tiempo e incluso el buen humor.
Para que esto no ocurra, en la medida de lo posible, podemos tomar una serie de precauciones que nos ayudará a evitar estos casos. En primer lugar, si no conocemos al cliente y, sobre todo, si se trata de proyectos grandes en los que nos arriesgamos a perder bastante dinero y tiempo, es conveniente pedir un estudio sobre la situación financiera de la empresa. Existen numerosas compañías que, previo pago, proporcionan una serie de datos que pueden dar pistas de su estado económico.
Otra medida que podemos tomar es acordar de antemano con el cliente la forma de pago. Así, se puede establecer que, al comenzar el desarrollo del proyecto, se abonará un 30%, a la mitad otro 30% y a la entrega final el 40% restante. Si el cliente acepta, es importante llevar un control del pago de facturas y, si no se produce, ser firmes y exigirlo. De lo contrario, esta fórmula no serviría para nada.
No perder los nervios
Pero, ¿qué pasa si aún así nos hemos quedado con alguna factura impagada?
Ante todo, no hay que perder los nervios. Es un hecho que, como ya hemos dicho, es más habitual de lo que parece y que, en algunos casos, tiene solución.
En primer lugar, hay que hablar con el cliente y, de forma muy educada, pedirle alguna explicación e intentar comprender sus razones. Quizás se haya tratado simplemente de un despiste o de una falta de liquidez momentánea y, en breve, se produce el pago. Si es así, también podríamos exigirle un pagaré.
No obstante, si después del plazo previsto por el cliente el abono no se ha realizado (normalmente todos los impagados empiezan así, con promesas de pago que luego no se cumplen), hay que volver a llamarle y recordarle lo acordado.
Seguramente, se volverán a producir nuevas promesas de pago, pero si este proceso se alarga, será el momento de dar el siguiente paso, siempre y cuando tengamos en cuenta que, si actuamos, probablemente perderemos para siempre al cliente y su círculo de influencias. Todo dependerá, pues, de si conocemos al cliente, nos fiamos de él o estamos convencidos de que al final se producirá el pago.
Pasar a la acción
Si decidimos actuar, podemos hacerlo mediante dos formas: por vía judicial o a través de empresas privadas.
Si utilizamos la primera fórmula, será importante disponer de alguna factura, pagaré o algún documento firmado por el cliente que demuestre que el trabajo está acabado y entregado. Si no es así, el proceso puede ser muy largo, y será necesario recurrir a testigos y recopilar pruebas que acrediten la finalización del proyecto.
Otra vía es acudir a empresas privadas que, mediante presión al cliente (siempre y cuando actúen dentro de la legalidad), consiguen, de forma muy efectiva, la liquidación total o parcial de la deuda. Eso sí, se quedan una parte de la cantidad recuperada.
Autor: Cristina Rodríguez. Todos los derechos reservados. Puedes redistribuir, reenviar o copiar este documento, sin hacer modificaciones al mismo, siempre y cuando no lo uses con fines comerciales. www.infojobs.net.
|
|
|
|
| |
Agregar a favoritos
Versión Imprimible Enviar a un Amigo
Compartir:

Más editoriales - Conocer a los clientes: el primer paso hacia el éxito - La organización de la escuela y la cultura (segunda parte) - Cómo superar la aerofobia - Cómo ser un buen anfitrión - La orientación a resultados
|