| :: La estimulación temprana |
Hoy en día, sabemos que nuestro bebé nace con un gran potencial y que está en las manos de sus padres el aprovechar de esa oportunidad en el proceso de maduración del bebé, para que este potencial se desarrolle al máximo de la forma más adecuada y divertida. La estimulación temprana es el conjunto de medios, técnicas, y actividades con base científica y aplicada en forma sistemática y secuencial. Se emplea en niños desde su nacimiento hasta los 6 años, con el objetivo de desarrollar al máximo sus capacidades cognitivas, físicas, emocionales y sociales, evitar estados no deseados en el desarrollo y ayudar a los padres con eficacia y autonomía en el cuidado y desarrollo del infante.
Existe la falsa creencia de que la estimulación temprana hace a los niños ¡más inteligentes! o que los puede convertir en genios, y está idea ha llevado a que muchos padres sobreestimulen a sus hijos, exponiéndolos a un bombardeo de actividades e información que lo único que hace es agotarlos y hacerlos más propensos a la distracción y a sus problemas de atención.
Obviamente, la intención de la estimulación temprana es todo lo contrario; se trata de una serie de actividades que buscan estimular el desarrollo cognitivo, físico, afectivo, social y adaptativo del niño para llevarlo a alcanzar el potencial con el que ha nacido. Se sabe por diversas investigaciones que la inteligencia viene determinada por la genética, sin embargo ésta alcanzará cierto nivel dependiendo de los estímulos que el humano reciba del medio ambiente en los primeros años de vida. En otras palabras, un niño puede nacer con un potencial asombroso pero nunca alcanzarlo debido a la falta de estímulos. La explicación es simple: el desarrollo de habilidades va de la mano con las conexiones que se den entre las células cerebrales (las neuronas), mismas que se producen cuando recibimos información que proviene del medio ambiente.
La estimulación temprana debe ser parte de la rutina cotidiana del niño, por lo que en lugar de centrarse en actividades académicas, debe darse a través del juego y de la interacción con los padres; el primero es el medio natural de aprendizaje de los humanos, y el segundo es la base emocional que debe existir para que el niño tenga la estabilidad suficiente para aprender e investigar su entorno.
Factores importantes para estimular adecuadamente
• Cada niño es diferente
Todos los niños NO son iguales, cada uno tiene su propio ritmo de desarrollo. Su desarrollo individual depende de la maduración del sistema nervioso.
• Parámetros de desarrollo del niño
Es importante entender los parámetros de desarrollo pero es más importante todavía entender que estos son bastante amplios y que su desarrollo depende de varios factores. Al reconocer el patrón de desarrollo general, podemos utilizarlo como una guía para presentarle al bebé los estímulos y actividades adecuados.
• No forzar al niño
La estimulación debe ser una experiencia positiva. No se debe forzar al niño a hacer ninguna actividad. Tenemos que aprender a “leer” lo que nuestros hijos sienten en ese momento.
• Jugar con el niño
La única forma que el niño aprende durante esta primera etapa es si está predispuesto a aprender y asimilar nueva información, es decir jugando. El juego es la mejor manera de estimular a un niño. Además es importante que el niño este bien comido que haya hecho su siesta y se sienta cómodo. Los padres van aprendiendo a leer el comportamiento de su bebé y a respetar sus necesidades.
Ideas para practicar en casa
Para estimular no es necesario material especial; la mayoría de los juguetes sirven para estos fines. Algunos ejemplos:
Cero a cuatro meses
- Coloca un espejo en un costado de la cuna por dentro. Permite que el bebé observe su propio movimiento.
- Sopla burbujas en la habitación.
- Establece contacto visual con él cada vez que lo tengan en brazos o se inclinen en la cuna para platicarle y sonreírle.
- Cantarle.
- Graba todos sus ruiditos y balbuceos. Haz que los escuche e intente imitar los mismos sonidos
- Durante el baño, haz que sienta distintas texturas y temperaturas. Esponja, toalla, crema, jabón, agua y aceite.
Cuatro a seis meses
- Juguetes con colores muy llamativos, anillos, discos o llaves de plástico.
- Brazaletes y calcetines con cascabeles.
- Un rodillo para colocárselo bajo las axilas, estando boca abajo, para fortalecer el cuello y pueda levantar las manitas para sostener un objeto.
- Música alegre para bailar con él en brazos.
- Música de relajación para los momentos del masaje y el baño.
- Hacer péndulos cargando al bebé para patear pelotas.
Seis a doce meses
- Libros pequeños con páginas de cartón o de plástico, con imágenes reales de los animales, alimentos, prendas de vestir, colores, etcétera.
- Juegos de meter y sacar objetos de un bote o una caja.
- Juegos de los objetos escondidos.
- Pintar con los dedos y pintura no tóxica, o con una crayola gruesa.
- Hacer un pequeño álbum familiar plastificado, con su foto, la de mamá, papá y hermanos.
- Colocar almohadas y otros objetos blandos en el piso y gatear con él sorteando los obstáculos.
Fuente: Martha Debayle / Siempre en familia - www.babysitio.com
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