| :: Capital Humano |
“Estar juntos es el comienzo, permanecer juntos es el adelanto y trabajar juntos es el éxito.”Henry Ford
Introducción
En la era del conocimiento, está en que vivimos, destaca la evaluación del poder lucrativo y de continuidad de la empresa, bajo la óptica de un verdadero capital humano, un intangible, que ya era de interés de los estudiosos en el pasado, pasó a ganar un relieve especial en nuestros días. Lo que algunos estudiosos denominan de capital intelectual es pues un valor de poder empresarial, inmaterial, pero determinable. Cada vez más se estudia en la ciencia de la Contabilidad la influencia ambiental endógena que es ejercida por el conocimiento del personal en el patrimonio de la célula social, este conocimiento es valorado, pues, él podrá generar eficacia o ineficacia del medio patrimonial y lo que es importante es que haya la concienciación de la necesidad de perfeccionamiento del conocimiento del personal para vitalizar la dinámica del medio patrimonial.
Dos factores, en el campo referido, pueden ser destacados: el conocimiento individual y el colectivo.
Conocimiento individual
El conocimiento individual es aquel que se halla representado por la educación, experiencia, habilidades y actitudes de las personas que trabajan en la empresa. No es propiedad de la compañía, pues, tiene carácter subjetivo. El simple procesos de contratar personas que pasan a ejercer su conocimiento en la célula social no otorga un valor agregado definitivo, pero, sólo, una acción temporal bajo el riesgo permanente de dejar de existir y cuando alguien va hacia casa lleva estos activos intelectuales consigo.
Sin embargo, si un conocimiento es amoldado para ser utilizado en los negocios y si en torno al mismo son creados sistemas de ejecución, transferibles, la cultura formada adquiere, prácticamente, una fuerza agente que pode bajo ciertas circunstancias ser considerada como un “activo inmaterial”.
En virtud de las nuevas tecnologías, del internet, de la competencia entre las células sociales y el cliente siempre más exigente hay mayor interés en el perfeccionamiento cultural del empleado que forma parte de la organización y en la valorización del activo intelectual. La empresa que no parte para la innovación cultural de su personal para, así, crear nuevos procedimientos y tener la capacidad de cambios andará con serias dificultades en un mercado cada vez más exigente y competitivo. El cliente más consciente cuanto a la atención, calidad del medio patrimonial y precio recogerá ciertamente la empresa que le proporcionará lo que él necesita para satisfacer su necesidad. Ahí vence la célula social que anduviera el personal mejor preparado y que posee la mercancía que satisface el cliente. La conquista del cliente exige creatividad y capacidad de motivación como puntos importantes.
La capacidad intelectual del empleado, amoldada a un sistema de trabajo específico y con método adecuado, es importante para el éxito de la organización. Ese activo inmaterial hará diferencia de una empresa para su concurrente. La célula social puede adquirir tales fuerzas intelectuales o invertir en la formación de ellas. Deberá recoger y mantener tales activos intangibles siempre actualizados y en constante evolución eso pasa a ser un objetivo estratégico de valor.
Ese agente externo, por la mitad patrimonial, podrá llevarlo la eficacia o la ineficacia, la probabilidad de eficacia del medio patrimonial será mayor donde hay conocimiento y ese activo inmaterial hará diferencia en la prosperidad o no de la célula social. Cuanto mayor el conocimiento mayor la probabilidad de eficacia.
Mientras más que eficiencia ocurran mejor será el desempeño patrimonial vuelto a la prosperidad. Cada trabajador, con su cultura, es importante en la célula social, pues cada uno tiene una función a cumplir del más humilde al más graduado y cada uno participando en la buena marcha de lo todo de la organización. Sumando las habilidades intelectivas de los elementos de la célula social tendremos el conocimiento colectivo.
Conocimiento colectivo
Es el conjunto formado por partes de intelectualidades individuales y amoldado la una filosofía empresarial, enriquecida por la tecnología. Con la tendencia de transformar compañía jerarquizada en estructura más plana, más dinámica y ágil, donde los trabajadores participan en las decisiones de la empresa y es llevado en cuenta el conocimiento y la experiencia de los trabajadores, hay valorización de la cultura de los empleados y hay interés en actualización del conocimiento por medios de charlas, lecturas, cursos etc. En estas empresas hay valorización del activo intelectual y hay interés en la cultura de la célula social.
Según el Prof. Lopes de Sá (2000) es, también, factible, invertirse en algo inmaterial como la educación de personal, selección de elementos de mayor experiencias y creatividad y obtenerse un resultado muchas veces mayor que la aplicación hecha, sin que, pero tales valores siquiera integren las demostraciones de los balances patrimoniales.
La contabilidad tradicional es criticada por los estudiosos por no mencionar en sus demostrativos contables el activo inmaterial de la intelectualidad y los activos intangibles.
Según Cinca y Garcia (1999) la información que hoy interesa a la gerencia de la empresa y que no está suficientemente expresada en los balances y documentos contables tradicionales, se refieren las actividades de investigación y desarrollo, recursos humanos, cambios en los recursos y procesos productivos, capacidad de innovación y valores que conducen los productos al consumidor.
Los estudiosos están preocupándose en la medida de los activos inmateriales y del conocimiento generado por el elemento humano que va a mover el capital de la organización.
Enfoque humano
El elemento humano sin el patrimonio no constituye una célula social, así, también, el patrimonio sin el elemento humano no constituye una empresa. La empresa es el conjunto del hombre y del patrimonio, son verdades que tiene evidencia por sí mismas no necesitando de demostración. Son axiomáticas.
El hombre es que da vida, es que da movimiento al patrimonio, es el principal elemento en una célula social. Con su fuerza intelectual él ejerce influencia ambiental endógena en el patrimonio y en virtud de esa influencia hay transformación del medio patrimonial de lo cual influencia el fenómeno patrimonial.
Cada vez más los estudiosos valoran la intelectualidad que mueve el capital y que genera valor y, así, hay tendencia, en la actualidad, en valorar más el aspecto humano en la compañía.
El aspecto humano consiste en la cualificación, capacidad, habilidades de los empleados y de la dirección, la empresa debe tener el compromiso de mantener esas habilidades constantemente actualizadas aún con ayuda de experto externo. La combinación de cultura, experiencias e innovaciones de los empleados y las estrategias de la empresa que deberán cambiar y mantener esas relaciones.
La llave está en crear una cultura de valorización del empleado como elemento generador de eficacia y riqueza y dar oportunidad de realización de su capacidad intelectiva y esa fuerza intelectual va a influenciar positivamente en la dinámica patrimonial.
Un trabajador que no ve perspectiva en su trabajo para desarrollar sus capacidades y de crecimiento en la empresa no tendrá motivación para desarrollar bien su función en la empresa, desarrollará su tarea con poca motivación e interés influenciando, así, la buena marcha de la dinámica del medio patrimonial.
Según Carballal del Río (2002), los recursos humanos que disponen una empresa constituyen sus recursos más apreciados. La administración participativa del personal, la reducción de niveles jerárquicos, la motivación y el liderazgo forma parte de los elementos, que desde muchos años escuchamos con relación a la nueva forma de administrar los recursos humanos. Los empleados de una organización son su fuente principal de creación de valores, por tanto, cuando despedimos una persona, sin una estrategia que lo acompañe, con el único fin de reducir costos, se está en la presencia de un efecto “boomerang”, que se producirá una descapitalización que será igual a un des inventario, por no poder producir los valores que los clientes están dispuestos a pagar.
También enseña el Prof. Lopes de Sá (1999), cada vez más aceleradamente los intereses ambientales pasan a ser el objeto de estudio de la ciencia de la Contabilidad y en ellos se insertan los factores humanos, como inequívocas fuerzas agentes, transformadoras y agregables.
Hay preocupación de los estudiosos en la fuerza intelectual en la empresa cuanto su influencia en la dinámica patrimonial y su reflejo en el mercado, pues, hay una fuerte conexión entre la fuerza intelectual, el fenómeno patrimonial y el entorno. Según Lopes de Sá (2000) lo que importa, en esencia, que en dimensión, quiere en relación a los entornos, es la función que cada elemento que se agrega al capital o que sobre él influye, efectiva como utilidad, competente para producir la eficacia y la continuidad de esta.
Riesgos de evaluación
Cuando la evaluación de una fuerza agente intelectual, como elemento inmaterial, no obedece a criterios de la ciencia contable hay siempre el riesgo de superdimensionamento. Eso fue lo que ocurrió en la llamada “nueva economía” de Estados Unidos donde acciones cotizadas de más de doscientos dólares se cayeron en poco tiempo para poco más de un dólar.
El problema, en la materia, es evitar exageraciones. Más pragmático que científicos mucho de los profesionales estadunidenses cometieron serios errores cuanto a la sinceridad de los valores de los balances y esto provocó serios problemas en Bolsas de Valores.
No podemos negar el valor del intangible patrimonial, pero, también, es precisa que la evaluación del mismo sea pautada, como enseña el neopatrimonialismo, por la capacidad “funcional”, o sea, la que se traduce por la eficacia.
Conclusión
El conocimiento que genera eficacia patrimonial es la llave del éxito de la célula social que compite en el contexto económico, social, político y tecnológico de nuestro tiempo y cuyo papel en el futuro tiende a ser cada vez más relevante. Obviamente, las cautelas en los cálculos de evaluación para determinación del verdadero poder intelectual exigen que el conocimiento doctrinario esté sumado a otros de sensibilidad del profesional y especialmente en la conducta ética que visa la sinceridad de las evidencias.
Bibliografía
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VOGEL, Mário Hector. Porque algunos gerentes salen todas las mañanas com la intención de fracassar...???. www.tablero-decomando.com, marzo 2002.
Autor: Werno Herckert
Membro da Academia Brasileira de Ciências Contábeis
Membro da ACIN - Associação Científica Internacional Neopatrimonialista
Membro da Corrente Científica Brasileira do Neopatrimonialismo
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