| :: Desarrollo sostenible |
El mundo se ha transformado rápidamente en los últimos años y hemos visto cambios en todas las áreas de la ciencia, la tecnología, el arte, el ambiente, etc.; la población ha aumentado y con ella la necesidad de poder brindarle todos los satisfactores básicos que le permitan una vida digna. Este crecimiento ha impactado al ambiente donde cada vez es mayor el consumo de energía de agua y de recursos no renovables. Esto es un reto para la sociedad ya que el desarrollo científico-tecnológico que presenta se opone al de la calidad ambiental.
Ante este problema surge a fines de la década de los setenta una preocupación de los organismos internacionales por buscar una solución a los problemas ambientales y de desarrollo; a través de diversos medios se pretende crear conciencia en las personas que participan en los procesos productivos, educativos y de consumo para incorporar a la vida un mínimo de calidad, no sólo en la dimensión social, sino también en lo relativo al impacto ecológico.
La necesidad de que niños y jóvenes reciban una educación ambiental es cada vez mayor; la sociedad, la familia y la escuela deben participar activamente en este proceso para desarrollar actitudes y destrezas que permitan actuar sobre el entorno en que se vive.
La educación ambiental se convierte en una prioridad; la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, Ciencia y la Cultura (UNESCO) las define como ¡un proceso que consiste en reconocer valores y aclarar conceptos con el objeto de fomentar las actitudes y aptitudes necesarias para comprender las interrelaciones entre el hombre, su cultura y el medio biofísico!.
A lo largo de la historia el hombre ha establecido una relación inadecuada con su entorno, en su afán por explotar e industrializar de manera inadecuada los recursos naturales ha lesionado el equilibrio de la naturaleza y degradado progresivamente el ambiente.
En la actualidad se pretende crear conciencia sobre el uso racional de los recursos naturales que propician una vida de calidad; es decir, un desarrollo social sustentado en la naturaleza y sostenible en el tiempo. Surge de esta manera un nuevo concepto sobre el desarrollo, y es el de ¡desarrollo sostenible!.
En 1987 la Comisión Burntland perteneciente a la Comisión Mundial para el medio Ambiente y Desarrollo de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) Publicó su informe ¡Nuestro Futuro Común y define el término como ¡aquel que satisface las necesidades de la generación presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades!.
Este concepto supone un compromiso doble, por un lado hay que orientar esfuerzos para mejorar el nivel y la calidad de vida de la población y por otra favorecer la evolución ecológica no sacando de la naturaleza más de lo que nos puede proporcionar, ni regresándole más de lo que nos puede proporcionar, ni regresándole más de lo que puede aceptar.
Sólo una estrategia de desarrollo sostenible es capaz de estructurar una sociedad sostenible, algunos principios que hacen operativo este desarrollo son.
- Respetar y cuidar la comunidad de los seres vivos
- Mejorar la calidad de vida
- Conservar la vitalidad y diversidad de la tierra
- Reducir al mínimo el agotamiento de los recursos no renovables
-Mantenerse dentro de la capacidad de carga de la tierra
- Modificar las actitudes y prácticas personales.
Es importe que todos y cada uno de los miembros de la sociedad, participemos activamente en el logro y establecimiento de un desarrollo sostenible.
En los estados de la República, se han implantado programas que ayudan al mantenimiento ecológico del entorno, las empresas participan activamente en programas para la eliminación de residuos tóxicos, tratamiento del agua; la sociedad civil a través de las Organizaciones no Gubernamentales (ONG-s) se ha agrupado para luchar por la conservación de los recursos forestales y animales; la industria y el comercio se han unido y apoyado en los avances científicos, participan en el reciclado del vidrio, el papel, el plástico, etc.
Pero todos estos esfuerzos requieren de la participación activa de los población quienes con una actitud positiva y una educación sobre cómo conservar su ambiente pueden mejorar notablemente su entorno.
Autor: Elizondo, Muñiz González.
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