| :: ¿Cómo saludar? |
Todos manejamos el lenguaje corporal, todos lo entendemos, pero pocos lo saben utilizar favorablemente de manera consciente. La Kinesia está avanzando día a día y sus estudiosos científicos han aportado mucho conocimiento al respecto. Cualquiera que esté interesado puede acceder a ella, pues existen muchas referencias al respecto. Dentro del lenguaje corporal, la parte de la conducta táctil ocupa un lugar preponderante debido a que la piel es el órgano más grande de nuestro cuerpo y encierra uno de los sentidos más placenteros que pueda existir: el tacto.
La manera como tocamos a los demás y ellos nos tocan, representa también un código de comunicación no verbal que se divide en cinco grandes grupos: el profesional, el de social-cortesía, el de amistad-calidez, el de amor intimidad y el sexual.
Un saludo bien dado puede significar puntos a favor en una relación interpersonal, mientras uno incorrecto puede enviar una serie de mensajes erróneos que impidan que podamos avanzar en nuestras pretensiones.
Pero ¿Cómo saluda? ¿Cómo princesa?. ¿Como bomba de agua? ¿Como pescado, ¿es truena huesos o padrecito? Se lo pregunto porque cualquiera de ellos no es el saludo correcto.
La princesa saluda ofreciendo únicamente la punta de los dedos y transmite debilidad y desprecio; la bomba de agua saluda zangoloteando el brazo del otro y transmite impertinencia; el pescado saluda frío, mojado y aguado y causa desagrado; el truena –huesos aprieta excesivamente la mano de su víctima y transmite dominación y machismo; por último, el padrecito colocará tu mano entre las suyas y te dará palmaditas condescendientes como si fueras inferior o necesitaras consuelo.
Errores frecuentes adicionales serán el no establecer contacto visual durante el apretón de manos, lo que hace sentir al otro desconfianza; no sonreír para aumentar las posibilidades de agradar como primera impresión y no escuchar el nombre de quien saludamos, lo que luego dificulta que recordemos cómo se llamaba.
El saludo correcto deberá darse completo, uniendo el pliegue de la piel que está entre los dedos pulgar e índice con el de la contraparte, apretando firmemente su mano pero con tacto, como si se fuera a sujetar un pajarito.
Su tiempo de duración no rebasará tres segundos, lapso en el que deberá además hacer contacto visual, sonreír, escuchar el nombre del otro y repetirlo antes de decir el propio. Dicho con palabras suena como algo largo y hasta complicado, pero no es así.
Autor: Víctor Gordoa Rector del Colegio de Licenciatura y Maestría en imagen Pública
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