Como una estrategia importante en la generación de empleos, que se implementa en casi todos los países, se encuentra el fortalecimiento e impulso a las micro y pequeñas empresas que usualmente aportan aproximadamente el 95% del empleo nacional en diferentes países. Para estas fuentes de trabajo se realizan y operan una gran variedad de programas de apoyo desde los ámbitos público, privado y social, que van desde la incubación hasta la comercialización, pasando por la consulta, capacitación y desarrollo en todos los temas propios de sus actividades productivas.
Lo anterior, sin embargo, en muchos de los casos no ha logrado de manera significativa lograr reducir la brecha entre la vanguardia y la retaguardia, que se da entre aquéllas que se posicionan en las de clase mundial con otras que aún siguen siendo empresas familiares y artesanales.
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