Los crímenes de la calle Morgue

La habitación estaba en la cuarta planta, y la puerta estaba cerrada con llave…con la llave en la cerradura por el interior. Las ventanas estaban cerradas con cerrojo… en el interior. La chimenea era tan estrecha que un gato no podía pasar a través de ella.

¿Entonces cómo escapó el asesino? ¿Y de quien eran las voces, que oyeron los vecinos, discutiendo mientras subían corriendo las escaleras? Nadie encontrar ninguna respuesta a este misterio. Excepto Auguste Dupin, quien supo ver más lejos y pensar más claro que el resto. Las contestaciones al misterio estuvieron siempre allá, pero sólo un hombre inteligente las pudo ver.

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