Cuando nosotros cambiamos, las cosas cambian Mucha gente vive con la esperanza de que las cosas mejoren. Quisieran que todo fuera más fácil, y parecen esperar que algún día una varita mágica arreglará todo. ¡De ninguna manera!
Las cosas mejoran cuando nosotros mejoramos. Las cosas cambian cuando nosotros cambiamos; nunca antes. James Rohn, El multimillonario hombre de negocios norteamericano, afirma en sus seminarios: ¡A menos que cambies tu forma de ser, seguirás teniendo lo que tienes!. También ha dicho: Si alguien te regala un millón de dólares, más te vale volverte millonario o lo perderás!. Es necesario hacer el esfuerzo y desarrollar la sapiencia e imagen personal correspondientes a ese tipo de fortuna; de otro modo encontraremos ingeniosas maneras de redistribuir nuestros bienes.
Lo que tenemos en la vida deriva de lo que somos. Las investigaciones señalan que la mayoría de las personas que ganan grandes sumas en la lotería, se las ingenian para regresar, en un tiempo récord, al mismo estado de insolvencia financiera en el que se encontraban. Dos años después de obtener una fortuna, cuatro de cada cinco afortunados se hallan en una situación económica peor que en la que estaban al principio. No han cambiado por dentro, lo cual ha provocado que su situación exterior refleje su situación interna.
No hay vuelta de hoja. Para que las cosas mejoren, nosotros tenemos que mejorar. El día de hoy será muy parecido al día de ayer, a menos que hagamos un esfuerzo.
Brinda todo tu esfuerzo
Si pones todo lo que está de tu parte, en lo que haces, no evitarás los fracasos. Si te esfuerzas al máximo en cualquier cosa que realices, no evitarás las desilusiones. ¿Entonces para qué tomarse la molestia? La respuesta es: Por respeto a ti mismo.
Cuando tu filosofía personal sea: Haré el máximo esfuerzo, pase lo que pase, tendrás una elevada autoestima.
Autor: Andrew Matthews
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