Consejos en caso de niveles de triglicéridos elevados
Existen determinadas recomendaciones dietéticas que pueden reducir los niveles de triglicéridos en sangre.

La hipertrigliceridemia se caracteriza por el aumento de los triglicéridos plasmáticos por encima de 200 mg/dl.

Los triglicéridos son un tipo de lípidos formados en el intestino a partir de la utilización de ciertos alimentos (alimentos grasos, independientemente del tipo de grasa -saturada o insaturada-, alimentos azucarados y alcohol); aunque también son sintetizados en el hígado por el propio organismo.

Esta patología, no parece ser un factor importante de riesgo de arterosclerosis, excepto a partir de los 50 años donde la incidencia de triglicéridos elevados se debe considerar un factor principal de riesgo.

El origen puede ser genético, lo que afectará a varios miembros de una misma familia o inducido por unos hábitos de alimentación y de vida poco saludables. A menudo, su aparición es secundaria a otras situaciones como obesidad, diabetes y cifras de HDL (colesterol bueno) disminuidas.

A la hora de enfocar la pauta dietética conviene saber que la síntesis de triglicéridos en el intestino está determinada por la ingesta total de grasas, y la formación de triglicéridos en el hígado depende del total de calorías de la dieta y del total de grasas. Por tanto, adecuar el aporte calórico a las necesidades de la persona controlando la cantidad de grasa total favorecerá el control de esta enfermedad.

Por otra parte, la obesidad, el consumo de alcohol y la ingesta excesiva de azúcares sencillos precipitan frecuentemente la hipertrigliceridemia, por lo que deberá aplicarse una dieta hipocalórica para reducir el peso en caso de sobrepeso u obesidad, suprimir de manera absoluta el alcohol y reducir los azúcares simples ya que favorecen el aumento de triglicéridos en personas que presentan hipertrigliceridemia, además de contribuir a la instauración de la obesidad. Cuando el nivel de triglicéridos es elevado secundariamente a otras enfermedades como diabetes, el tratamiento debe ir dirigido en primer lugar a controlar los procesos de base.

Recomendaciones dietéticas:
  • Ajustar la dieta a las necesidades calóricas de forma individualizada.
  • Distribuir la dieta diaria en varias tomas de poco volumen, ya que una alimentación fraccionada influye positivamente sobre el nivel de lípidos en sangre.
  • Es necesario suprimir de la alimentación cualquier tipo de bebida alcohólica
  • Reducir el consumo total de grasa y grasa saturada: escoger las carnes más magras, quitar la grasa visible antes de su cocinado y desgrasar los caldos de carne o aves en frío. Aumentar el consumo semanal de pescado en detrimento de la carne a unas cuatro raciones, y procurar tomar con más frecuencia pescado azul. Se permiten de 3 a 4 huevos a la semana (nunca más de una yema al día).
  • Hoy día, existen diversos productos en el mercado pobres en grasa (comprobar etiquetado)
  • Aumentar el consumo de fibra y antioxidantes naturales: Tomar al menos 2 piezas de fruta al día, preferiblemente con piel ó pulpa, procurando incluir un cítrico. Escoger preferiblemente productos integrales (pan, arroz, pasta). Aumentar el consumo de legumbre a 3 veces por semana y tomar mínimo 2 raciones de verdura ó ensalada (cruda ó cocida) al día.
  • Reducir el aporte de azúcares sencillos, pues el exceso se transforma en triglicéridos empeorando la situación: Sustituir el azúcar común o la miel por edulcorantes artificiales no calóricos (sacarina, aspartame), reemplazar las bebidas refrescantes azucaradas por sus equivalentes edulcoradas o "light" pues ha sido sustituido el azúcar por edulcorantes no calóricos y tratar de omitir todos aquellos productos de bollería, pastelería y repostería por su elevado contenido en azúcares sencillos y grasa, principalmente saturada.
  • A la hora de cocina, evitar las preparaciones culinarias excesivamente grasas.
  • Utilizar como grasa de condimento aceite de semillas (girasol, maíz, soja) y de oliva. Evitar la mantequilla y otras grasas animales y usar con prudencia la margarina vegetal.

Fuente: www.consumer.es





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