
Consejos para los ojos
Un velo negro se extiende entre usted y su ámbito familiar.<> van y vienen ante sus ojos…. Los párpados le escuecen, le queman.
Pero el oculista al que usted visita le dice o que su vista es perfecta o que no existe ninguna necesidad de cambiar los cristales de sus gafas. Los trastornos oculares que se han observado usted no son los debidos a una alteración del ojo propiamente dicho, sino una perturbación profunda de su organismo.
Y no existe nada sorprenderte en ello, ya que el ojo, rico en vasos y nervios, es el espejo de la salud y refleja finalmente el funcionamiento del cuerpo.
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Las < >, por ejemplo, están unidas a la tensión arterial, el <> al estado del hígado. Es pues un tratamiento apropiado al órgano enfermo el que hay que seguir.
Las Moscas:
Unas <> pasan si cesar ante sus ojos. Se las creerían a veces pero pequeñas chispas o llamitas que danzan, a menos que se trate de una pequeña mancha negra que se atraviese lentamente su campo visual, o que se fija obstinadamente en el mismo lugar. Es exasperante….
Es su tensión arterial la que debe ser vigilada en este caso. Ya sea porque es demasiado elevada (máximo superior a 15), ya sea por que es demasiado baja (máximo inferior a 11). Este es el médico quien se lo dirá y le aplicará un tratamiento apropiado a variará según sea usted hipotenso o hipertenso.
Rostro mojado: Mientras tanto, puede usted ya regularizar su tensión procediendo así: Llene su lavabo o su palangana con agua tibia (38º aproximadamente). Inspire profundamente, cierre los ojos y sumerja completamente su rostro en esa agua reteniendo el aliento. Cuente lentamente hasta diez, saque su cabeza del agua y vuelva a comenzar cinco veces seguidas. Actuará así sobre ciertos centros vasculares. Sus <> se acentuarán.
Velo Negro:
Este velo negro que oscurece brutalmente su vista es una manifestación (desagradable) de su hígado. No distingue usted nada y, durante unos segundos, tiene la atroz sensación de haberse quedado ciego. Después, felizmente, todo vuelve al orden.
Brote de Avellano: Como su hígado no segrega la suficiente bilis, sus alimentos son mal digeridos. Por lo tanto ha de limpiar enérgicamente su hígado tomando, antes de cada comida, algunas gotas de tintura de brote avellano.
Este nuevo medicamento fitoterapéutico tonifica el tejido hepático, sobre todo si usted se sujeta a un régimen alimenticio a base de carnes a la plancha y legumbres verdes. Remplace el azúcar por la miel y no tendrá usted que temer a este deprimente velo negro.
Lagrimas:
En cuanto lee usted mucho tiempo o cuando se expone al frío o a la luz viva, sus ojos lagrimean. No existe ningún ministerio en caso: Su sistema nervioso simpático está alterado. Esta red de nervios, que escapa a su voluntad, rige al secreción de las lágrimas y emite demasiado flujo.
Dedos Calientes: Regularice su simpático mediante el método del doctor Pinck. Por la mañana y por la noche, durante cinco minutos, sumerja los meñiques (los dedos pequeños) en un tazón con agua muy caliente a la que habrá añadido una cucharada sopera de vinagre. Retírelos luego del agua y déjelos secar sin frotarlos. Al cabo de diez días cesará de verter lágrimas sin razón.
La niebla:
Al cabo de cinco minutos de lectura, las líneas se mezclan unas con otras y parecen envueltas en niebla. Si está usted seguro de que sus gafas son las adecuadas, acuse entonces a su estómago, responsable de no segregar el suficiente jugo gástrico.
Asimila usted mal su alimentación y su sangre, al carecer de azúcar, provoca entonces estos trastornos visuales. Leche azucarada: Hará usted desaparecer estas molestias tomando por la mañana y por la noche un gran vaso de leche abundantemente azucarada con azúcar moreno. El estómago resultara estimulado y los caracteres de imprenta permanecerá en su lugar en el libro.
Un ojo inútil:
Cuando está usted fatigado o ha leído durante mucho tiempo, se produce un fenómeno curioso: uno de sus ojos se cierra y acaba usted por no tener más que un solo ojo en servicio.
Padece usted de insuficiencia renal. Al eliminar una cantidad demasiado pequeña de agua y de urea, su sangre se carga de sustancias tóxicas y son sus ojos, una vez más, los que reflejan estos trastornos.
Cola de caballo:
Limpie pues rápidamente sus riñones tomando todas las noches una tisana de cola de caballo, excelente diurético vegetal. Además, modere su consumo de sal, evite la charcutería y el pescado de mar.
Le Escuecen:
Los ojos le escuecen permanentemente, experimenta usted sin cesar la sensación de tener hormigas u agujas en los parpados. Y el frotarse no arregla nada. Hágase un análisis de sangre para determinar su tasa de colesterol. Seguramente es superior a dos gramos. Y es este exceso el que, al irritar los vasos de sus de sus ojos, provoca la desagradable sensación de pinchazos.
Pepitas de uvas: Estas picaduras se atenuarán sensiblemente si sazona usted sus comidas crudas y verduras con aceite de pepitas de uva (de venta en las tiendas de régimen). A razón de una cucharada sopera por día, combate muy eficazmente el colesterol.
Para calmar la irritación, vierta también en cada ojo algunas gotas de este colirio: tintura de eufrasia: 4 gotas; suero isotónico con las lágrimas c. s. p: 30 cc
Visión doble:
También ocurre a veces el ver doble, y ello sin que tenga que reprocharse el haber cometido el menor exceso en la bebida. Existe pues otra explicación para este fenómeno. Es usted víctima de una depresión cerebral. Su cerebro esta sobrecargado de trabajo, está cansado, emite menos influjo y el nervio óptico localiza mal los objetos y los multiplica por dos.
Gruyére:
Ponga de nuevo en marcha su cerebro con una cura de fósforo. Tome algunas gotas de ácido fosfórico diluido en un gran vaso de agua azucarada antes de cada comida. Coma mucho Gruyére, el cual le proporcionará el fósforo de que carece su corteza cerebral.
Ciego:
El atardecer hace de usted un ciego que no distingue nada después del crepúsculo. No se atreve usted a conducir su coche e incluso caminar le resulta difícil, ya que choca contra todos los obstáculos. Está usted aquejada de lo que los médicos denominan Hemeralopia. La retina que tapiza el fondo de su ojo carece de pigmentos.
Arándano:
Para aumentar su <> coma mucha confitura de arándano y muchas zanahorias ralladas.
Arena:
Es irritante y a veces dolorosa esa sensación de tener granos de arena bajo los párpados. Su conjuntiva se inflama, sus ojos enrojecen y usted no sabe que hacer.
Vitamina A: Sencillamente, hay que tomar vitamina A. Carece usted de ella y es esta carencia la que ocasiona la debilidad de la conjuntiva, responsable de su estado. Para que todo vuelva a la normalidad tome una cápsula de vitamina A durante veinte días por mes. Localmente, aplique sobre los parpados compresas de agua hervida mezclada con veinte gotas de tintura de llantén. Evitará así <>.
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