Innovar, estrategia empresarial del presente

La innovación es, en la actualidad, una de las estrategias empresariales más efectivas. En un mercado en el que las empresas ofertan productos y /o servicios similares, la innovación no es sólo un valor añadido a la organización empresarial, sino un factor indispensable para conseguir competir con otras enseñas del sector.

Pero, ¿es la innovación una estrategia que sólo pueden llevar a cabo las grandes empresas? La respuesta es no.

Pensemos que muchas de las grandes empresas ocupan el lugar que ocupan en el mercado porque un día decidieron innovar, se arriesgaron y lo consiguieron.

Un caso muy claro es el de la compañía Dell, que pasó de ser una pequeña empresa a convertirse en una multinacional gracias a las Nuevas Tecnologías, concretamente a Internet. Dell supo adelantarse a sus más directos competidores utilizando la Red para redefinir su cadena de distribución.

Por lo tanto, cuando hablamos de innovación no hemos de referirnos sólo a los productos y/o servicios que ofrece una empresa. Innovación conlleva un significado mucho más amplio y que abarca todos los conceptos empresariales: procesos, estrategia, productos y servicios, etc.

Una organización empresarial posee cuatro componentes principales: estrategia clave, relación con el cliente, conexiones de valor y recursos estratégicos. Así, una organización que innova es aquella que decide redefinir, total o parcialmente, cualquiera de estos cuatro elementos.

La innovación como estrategia se ha convertido, en la actualidad, en una de las grandes ideas en lo que se refiere al management, una idea que está siendo asumida por las empresas de manera bastante positiva. Sin embargo, son muchos los pequeños y medianos negocios que huyen de la innovación, pues piensan, equivocadamente, que eso es cosa de las grandes organizaciones, que poseen el suficiente capital para permitírselo. Sin embargo, y como hemos anunciado al inicio de esta lección, innovar no es únicamente cosa de las grandes. La realidad es que la innovación es una de las causas del éxito. Si no se arriesga, seguramente, no se gana (aunque, a veces, no sale tan bien como se espera).

Por otro lado, la innovación como estrategia no ha de ser un hecho puntual, sino que ha de ser asimilada como parte de la cultura, de la filosofía de la enseña, es decir, ha de ser gestionada de manera sistemática. Del mismo modo que existen grandes empresas que han llegado a donde están porque en un momento dado decidieron innovar, también existen otras muchas que innovaron, convirtiéndose en líderes del sector en el que trabajaban para, luego, quedarse de nuevo estancadas.

Con esto queremos decir que puede ser que, en un momento concreto, una empresa decida innovar porque, por ejemplo, uno de sus directivos ha tenido una buena idea, sin embargo, si no existe una cultura empresarial que fomente la innovación, ésta, difícilmente, se convertirá en estrategia.

Así por ejemplo, el gurú de la economía Gary Hamel, considerado uno de los mejores especialistas en estrategia, afirma que en las empresas debe darse una revolución continua, que “la estrategia es un proceso de descubrimiento”. Según Hamel, el estratega ha de ser alguien que rompa con los moldes establecidos. De esta manera, conseguirá reinventa el sector y hacerlo más rentable.

Pero no es Gary Hamel el único economista que aboga por la innovación como estrategia. Jonas Ridderstråle y Kjell Nordström afirman que ser distintos es una ventaja clara. Según estos autores, la diversidad, la innovación, la incertidumbre y el cambio tienen que ser buscados constantemente. “Las empresas -dicen Ridderstråle y Nordström- deben invertir en imaginación”.

En definitiva, parece claro que las empresas han de “aprender a desaprender”, cosa que, sin duda, no es fácil, pero que en los tiempos que corren es un factor que puede contribuir al éxito. Conseguir el liderazgo en un sector no es una meta sencilla en una sociedad en la que casi todas las necesidades están cubiertas. La creatividad y la innovación, como decíamos antes, no son sólo valores añadidos, sino indispensables para ser competentes.

Fuente
: www.unocorporativa.com





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