Comparte el hábito de la lectura con tus hijos Unas ideas que les podrán ser de utilidad para fomentar la lectura:
- Llevarlos a la biblioteca: Voy a la biblioteca cada sábado en la mañana, a veces sólo con un niño, otras con toda la familia.
- Conseguirles su propio “carnet” de librería: Aún si el niño sólo va a la biblioteca con nosotros, sáquenles su propio carnet. Tener uno propio le da a los niños un sentido de pertenencia, un sentido de que estarán invirtiendo, por su cuenta, en sus propias elecciones de lectura.
- Pedir un compromiso: Vengo de una familia de vendedores, y una de las primeras reglas en ventas es hacer que el cliente se comprometa. Así que traté de hacer lo mismo con mis hijos, y funciona bastante bien.
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- Leer con ellos: Pon un ejemplo a tus hijos. Preguntarle a la bibliotecaria si tienen packs familiares o si es posible sacar múltiples copias del mismo libro.
- Conocer los premios: Los premios para libros de niños son generalmente una marca de excelencia, no solo de popularidad o reconocimiento de la marca.
- Apuntar alto: Generalmente traigo a casa libros para el “joven adulto” para mis hijos de 11 y 12 años, después de darles un vistazo para asegurarme que no haya nada que no puedan manejar.
- Discutir entre sí: Realizar preguntas sobre la lectura, ya sean durante la cena, en el carro, o en los laxos fines de semana. Realizar preguntas.
- Pedir a los niños mayores que le lean a los menores: Leer en voz alta es una habilidad importante, pero también una oportunidad para unir a hermanos, y conseguir que los niños mayores tengan el hábito de explicar en lenguaje simple y claro lo que leen.
- Limitar el tiempo frente a la TV: Esto es difícil. Siempre que sea posible, debemos limitar el tiempo que juegan videojuegos, navegan por la web o miran TV.
- No comparar la lectura con otras actividades: Pongan a competir la lectura con otras actividades como videojuegos, y obviamente perderá Leer un libro no es un substituto para la TV, el XBox, o Facebook; es su propio asunto, con sus propias recompensas.
- No apurarlos: Los niños leen a su propio ritmo. Lo que me toma una hora y 45 minutos para leer, puede que le tome a mi hija una semana.
Fuente: www.arturogoga.com |