En muchos países, especialmente los occidentales, con tradición culinaria basada en las proteínas animales, todavía está en vías de imponerse en la cocina cotidiana el uso de la soya y el consumo de poroto y derivados.
La cantidad de proteínas que contiene esta leguminosa oscila entre un 30 y un 45 %, por lo tanto contiene casi el doble de proteínas que la carne, y de la misma excelencia. La grasa del poroto
soya también es de muy buena calidad, pues entran en su constitución, ácidos grasos no saturados, esenciales en una alimentación equilibrada.
Es pobre en hidratos de carbono, por lo que constituye un buen alimento para diabéticos. Y su harina contiene calcio y fósforo en proporción más elevada que la leche, aunque es pobre en hierro. Dos son los elementos que hacen que no se consuma demasiado el poroto
soya:
es de difícil cocción y no es muy sabroso.
Para dar solución a la primera de las razones, bastará con recordar dejarlo en remojo durante la noche.
Y para la segunda, se ofrecen en este sitio algunas recetas para preparar este alimento y que resulte agradable al paladar y nutritivo a la vez. Mayor información en:
Curso Todo sobre la soya.
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