Hay 3 tipos principales de vitamina K: K1 y K2 son solubles en grasa y pueden ser producidas en el tracto intestinal en presencia de cierta flora intestinal (bacteria); la K3 es producida sintéticamente para el tratamiento de pacientes que no pueden metabolizar la natural debido a una falta de bilis.
Los niños recién nacidos necesitan una ingesta diaria de 1 a 5 miligramos para prevenir la enfermedad hemorrágica que es un sangrado anormal. Se estima que la ingesta diaria adecuada esta entre 300 y 500 micro gramos.
La deficiencia de esta vitamina es común en los celíacos, en las personas que padecen de sprue (una enfermedad tropical que se caracteriza por anemia y adelgazamiento) y de colitis. En estos casos se pueden causar hemorragias en cualquier parte del cuerpo, incluyendo el cerebro, la médula espinal y el tracto intestinal. Es causa de abortos espontáneos, sangrado de la nariz y también puede causar enfermedades celulares y diarrea.
La vitamina K ha demostrado ser beneficiosa para reducir el sangrado en los casos de períodos menstruales muy prolongados. Y para aliviar o disminuir los espasmos menstruales. Se utiliza frecuentemente a la vitamina K en conjunto con la vitamina C para prevenir hemorragias oculares.
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