Lavar sin perjudicar el medio ambiente
Reutilice los envases permanentes o rellenables y compre recipientes de recambio en la medida de lo posible. También puede reciclar los envases.
Antes de lavar clasifique la ropa de la colada por colores, tipos de tejidos y nivel de suciedad, y asegúrese que se hacen coladas con el mismo tipo de ropa. Así, se utilizan las mejores condiciones de lavado (programa, temperatura y dosis de detergente).
Las prendas de color, las sintéticas y las poco sucias, por ejemplo, se pueden lavar a menor temperatura que las prendas blancas, las de algodón y las muy sucias. |
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No use la lavadora con poca ropa. El problema es que algunas lavadoras consumen la misma cantidad de electricidad y agua, sea cual sea su carga. Dosifique en función de la suciedad y de la dureza del agua.
Evite utilizar detergentes que incluyan fosfato entre sus ingredientes. Su función consiste en ablandar el agua para mejorar así el poder limpiador.
Lave con la temperatura recomendada más baja. Además, con temperaturas elevadas se gasta más energía de la necesaria. Puede ahorrar hasta una 40% y disminuir la factura de la electricidad y su ropa quedará tan limpia como siempre con agua fría. El 90 % de la energía eléctrica que precisa la lavadora se consume en el calentamiento del agua (un programa a 90 grados gasta cuatro veces más electricidad que a 40 grados) y sólo el 10% restante en mover el motor que acciona el tambor.
Utilice la lavadora a plena capacidad, ya que este electrodoméstico emplea prácticamente la misma cantidad de agua y electricidad si trabaja lleno o semivacío. El sol es la mejor secadora.
Las cargas parciales de las secadoras emplean más electricidad por kilo de ropa que las lavadoras. Al adquirir una secadora nueva es imprescindible que disponga de la misma capacidad de ropa que la lavadora. Si es menor, habrá que repetir la operación de secado, y si la secadora cuenta con más cabida, funcionará sin aprovechar la carga completa.
La vieja pastilla de jabón o el jabón de escamas han comenzado a valorarse nuevamente debido a sus posibilidades de uso, inocuidad y eficacia. Las pastillas de jabón verde, por ejemplo, son ideales para la limpieza de hornos, cacerolas y demás enseres de cocina. Para superficies lacadas nada mejor que jabón duro: además de quedar impecables, recuperan su brillo original.
Fuente: www.consumer.es
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