Se suelen usar como sinónimos los términos grupo y equipo, cuando la coincidencia semántica dista mucho de ser total; son múltiples las diferencias que pueden establecerse entre ambos.
Características
En cualquier caso, lo habitual es que todo estudioso del tema quede impresionado por alguna de las muchas singularidades de este fenómeno.
Son dos las auténticas notas peculiares: comunalidad y sinergia.
- La primera resalta el aspecto colectivo frente al puramente individual. Es una actitud presente en los componentes del equipo por la que otorgan igual o mayor importancia al logro del objetivo común que al personal. Cuando esta característica no está presente en todos los miembros, surge el parasitismo social.
Este grado de implicación con el grupo no es fruto de la casualidad: procede de la pretendida y lograda participación, en condiciones de interdependencia de tareas, en procesos pertinentes respecto a las competencias poseídas y desplegadas por los miembros. Este aspecto se alimenta de la autoestima que genera aquel que sabe que su aportación es única y necesaria para el logro de la misión del equipo.
- La segunda nota designa un proceso curioso. Una manera de definirla es mediante la representación de la sorprendente igualdad matemática 2+2=5. Esta opción tiene la virtud de captar la atención del lector, ante la barbaridad propuesta. Pero es insuficiente y se suele acompañar de una explicación adicional. Ésta sentencia que el proceso sinérgico provoca que el desempeño del equipo sea netamente superior a la suma de los desempeños individuales de los miembros.
Para captar mejor el fundamento de este misterioso proceso se puede recurrir a la metáfora. En este sentido, dos son los ámbitos generadores: el deporte y la naturaleza.
Aprendizaje
En el deporte, cuando es de carácter colectivo, los equipos se forman atendiendo a las características individuales y al acoplamiento y ajuste que los miembros potenciales son capaces de ofrecer. De ahí, la frase: "El mejor equipo no lo componen los mejores jugadores".
La siempre sabia naturaleza también nos regala situaciones de las que aprender, como la de los gansos y su forma de volar en V originando una menor resistencia al aire. El rendimiento crece un setenta y uno por ciento en relación al vuelo individual.
El liderazgo, personalizado en el ganso que ocupa el vértice de la uve no es asumido siempre por el mismo individuo, sino que existe lo que algunos autores de nominan liderazgo compartido. Los que vuelan a continuación del líder graznan para motivarle más.
Y si alguno pasa un mal momento, se descuelga del grupo en compañía de uno o dos sanos que le cuidan hasta que se recupera y se reincorpora. En definitiva, toda una lección difícil de olvidar.
Fuente: www.getec.etsit.upm.es