| :: Sugerencias para la creación y apertura de un negocio |
Muchos emprendedores pueden estar ahora planteándose dar el paso definitivo para iniciar el proyecto de apertura de un nuevo negocio. Nadie ignora que la etapa inicial es la más dificultosa en la creación de una empresa, y aunque ninguna enseñanza y experiencia ajena garantiza el éxito, existen muchos consejos, advertencias y recomendaciones que es preciso conocer. Lo siguiente es un resumen de tales consideraciones:
-Evitar las prisas. No se deben tomar decisiones precipitadas a la hora de crear un negocio, ya se trate de la elección de un local, del banco, de los colaboradores (empleados, proveedores, etc.) o de la creación de los procedimientos.
-Negocio y personalidad. Es necesario, en la medida de lo posible, adecuar la actividad de negocio a la personalidad del empresario. Así por ejemplo, si se carece de dosis elevadas de paciencia, don de gentes y facilidad de trato, es mejor no intentar desembarcar en el gremio de la hostelería. O si el perfil del emprendedor responde a una persona firme pero muy prudente y poco amigo del riesgo, conviene más explorar la fórmula franquicia. Por supuesto, si va a haber varios socios, es muy importante que el temperamento y la personalidad sean mínimamente homogéneos.
-Conocer bien los futuros costes. El fin de una empresa no es vender y cuanto más mejor. El objetivo empresarial es siempre el de conseguir beneficios. Por ello, si no se cuida el margen de contribución, no se podrá saber si se está generando beneficio real. Es preciso, por tanto, tener absolutamente claro el desglose de costes fijos y costes variables del futuro negocio.
-Saber vender. No obstante, y a pesar de lo dicho en el punto anterior, todo empresario está obligado a saber vender (o a querer saber). Si no se vende, no se conseguirán beneficios. Por ello, si el emprendedor no va a poder desarrollar las dotes y el sentido de las ventas, es imprescindible que busque a los profesionales que sepan hacerlo: colaboradores internos (vendedores propios) o externos (una red de distribución).
-Contar con asesoramiento. Nadie posee todos los conocimientos que abarquen el vasto conjunto de leyes y normativas mercantiles al que la futura empresa habrá de acogerse. A no ser que el negocio en que se piensa sea precisamente un gabinete jurídico o una asesoría de empresas, la recomendación es que el emprendedor se dedique a lo que sepa hacer y, además, se sepa rodear de los profesionales que puedan aconsejarle mejor, desde las asesorías y servicios empresariales externos.
-Tener un plan de negocio. El plan de negocio es una herramienta fundamental, que establece las bases del negocio, y fija una misión y una dirección. Igualmente, contribuye a disponer la estrategia y a indicar las tácticas para alcanzar las metas empresariales. Y, por último, pero no menos importante, el plan de negocio ayuda a mantener el control y a hacer un seguimiento, y, por supuesto, a rectificar cuando las decisiones no sean las adecuadas.
-Gestionar con inteligencia la publicidad y las promociones. Publicidad y promociones son fundamentales, pues sin ellas el mundo exterior prácticamente desconocerá el nuevo negocio. Es importante (y complejo) determinar el volumen, modalidad e inversión de estas partidas, puesto que hoy día es algo insoslayable. Según algunos estudios, una empresa promedio que deja de llevar a cabo acciones de marketing sufre un descenso en sus ventas de entre un 15 y un 30 por ciento.
Fuente: espanol.business-opportunities.biz
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