| :: La Exfoliación a la Sal |
La sal, sin más, uno de los mejores métodos de exfoliación natural, tan eficaz como algunos de los exfoliantes más caros. Tienen un motón de defectos positivos: elimina las células muertas de la piel y limpia sus poros, estimula a la circulación y la eliminación de toxinas a través del sistema linfático y hace que la piel luzca mucho más fresca, suave y luminosa sin producir deshidratación. La manera perfecta de reanimar la piel en invierno, durante los meses en que no recibe mucho sol. Además, por la mañana resulta muy estimulante y garantiza un día lleno de energía. El tratamiento básico se puede hacer sólo con agua y un par de puñados de sal un poco humedecida; pero puedes conseguir que resulte mas efectivo si mezclas la sal con otros ingredientes como, por ejemplo mil, aceite de almendras dulces y de oliva, azúcar, crema de leche, semillas de girasol trituradas, harina de avena, zumo de limón, piel de naranja rrallada o algunas gotas de esencias de rosa, lavanda o jazmín, si quieres darle un toque perfumado.
En un bol, mezcla bien la sal con el ingrediente elegido. Luego, en el baño, humedece tu cuerpo con un poco de agua caliente, coge un poco de sal y empieza las friegas.
Inicia el tratamiento por los pies y termina por los pies y termina por los hombros y brazos, sin olvidar rodillas, codo, espalda, nalgas, siempre con movimientos circulares en el sentido de las agujas del reloj. Evita los senos, en la cara puedes utilizar el mismo tratamiento, pero sustituyendo la sal gruesa por la fina.
Fuente: Dietética y Salud
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