| :: El outsourcing |
El contrato de outsourcing en general responde a toda una tendencia vinculada a la reorganización de las grandes organizaciones a nivel mundial (procesos de reingeniería organizacional), entendiéndose que las mismas deben concentrar sus esfuerzos en el “business”, en el objeto de la organización o sea en el corazón de la misma, para obtener una mayor competitividad. Para ello es necesario encomendar a un tercero las tareas periféricas, como pueden ser el manejo de stock, transporte, almacenaje, procesamiento de datos, etc. Podemos preguntarnos como diferenciamos la actividad principal de las periféricas o donde están los límites. Se ha respondido a esto con el ejemplo de la compañía Fort de motores, que ha decidido que ya no quiere fabricar motores y ha contratado a Mazda de Japón. Uno pensaría que fabricar motores es la esencia de la función manufacturera automovilística. Igualmente algunos creen que el sistema de información es crítico para su operación como lo es un motor para un auto; de todas maneras esto no implica que la organización necesite manejar el sistema de información directamente. Para hacer otra analogía, la electricidad es inequívocamente crítica para todas las organizaciones, pero la mayoría de las compañías no están involucradas con su producción.
Clases de outsourcing
La transferencia de una tarea interna a un tercero no es un negocio nuevo, así como tampoco es necesario que incluya todas las funciones de un sistema de información.
Por tanto podemos hablar de dos tipos diferentes de acuerdos de outsourcing:
a) Transferencia parcial: se tercerizan en este caso determinadas aplicaciones del sistema, sobre todo las partes más débiles o menos desarrolladas y mantenemos en la empresa las áreas potenciales relacionadas con el soporte del sistema, por ejemplo. En este caso mantenemos en la empresa a un gerente de procedimiento que decidirá que tareas se realizarán fuera de la empresa.
b) Compra de capitales: se puede vender un paquete completo de capital de los sistemas de una empresa. Esto provee una infusión de efectivo en la organización, al mismo tiempo en que se transfiere el capital a un outsoucer. Estos pagos periódicos que realiza al empresa que contrata al outsourcer, son deducibles del gasto, lo cual constituye una de las ventajas de esta modalidad contractual. No es necesario trasladar los bienes físicos de la empresa, aunque sí podrán transferirse los empleados de una empresa a otra, desplazando responsabilidades. Pero aparentemente la situación es la misma, los empleados trabajan en el mismo sitio físico y con los mismos bienes.
Fuente: eie.fceia.unr.edu.ar
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