| :: Disciplina laboral |
¿Cómo aplicar correctamente las medidas disciplinarias? El primer paso es reconocer los errores que usted o sus empleados cometen:
* No se deje llevar por las emociones. Michael Markovitz, psicólogo y presidente de Argosy Education Group Inc., empresa dedicada a la educación con sede en Chicago, destaca que gran parte de las amonestaciones se realizan en momentos de tensión emocional. El ejecutivo se enfada, grita y critica al empleado, y esta actitud nunca funciona. Humilla al trabajador y el mensaje positivo se pierde. Más aún: el experto aconseja que si uno se siente enfurecido por el mal desempeño, conviene ir al gimnasio o dar una vuelta a la manzana para calmar la ira, sentimiento que si bien es comprensible, no debe expresarse al disciplinar al personal. * No posponga la amonestación. ¿Parece contradictorio? No lo es. Primero, procure tranquilizarse para evitar estallidos; después informe al empleado de que existe un problema. Es indispensable actuar tan pronto como sea posible. De nada sirve enterrar la cabeza en la arena como avestruz.
* Evite las generalizaciones. Con mucha frecuencia las reprimendas se limitan a juicios demasiado vagos. Frases, como "la regó", no ayudan. En opinión de Mary Hessler Key, asesora de administración de empresas de Tampa, el empleado necesita crítica clara y específica.
* No regañe a las carreras, no obstante cuán ocupada esté su agenda. Key aconseja tomarse su tiempo, citar al empleado para una junta y concentrarse en el problema. Esta inversión de tiempo reditúa, porque le da al trabajador la oportunidad de cambiar su conducta.
* No sature a sus empleados con información. A este respecto, Turknett advierte que nadie puede mejorar de la noche a la mañana en diez aspectos diferentes. Concentre la sesión disciplinaria en dos o tres asuntos en que el empleado necesita esforzarse. Por otra parte, la junta no debe durar más de media hora.
* No muestre favoritismos. James Walsh, autor de Rightful Termination subraya que los empleados necesitan procedimientos disciplinarios justos.
* Procedimientos disciplinarios justos. Es indispensable mantener una actitud congruente al tratar al personal, pues una atmósfera caprichosa de predilecciones crea un mal entorno laboral.
* Evite discriminaciones. La frase anterior parecería obvia, pero vale la pena recordarla. Hilgert afirma que las llamadas de atención deben referirse a los actos, no a las personalidades, y jamás basarse en la raza, el color, el género o cualquier aspecto similar.
* No actúe como si usted jamás cometiera errores. Turknett advierte acerca de los peligros de proyectar una imagen de perfección y añade que la humildad es necesaria, incluso al criticar a otros. El papel del sabelotodo que nunca se equivoca es la forma más segura de desalentar al personal, pues todos saben que el jefe también tiene fallas. Si se muestra humano al manejar esta situación delicada, su interlocutor estará más dispuesto a escucharlo.
Fuente: soyentrepreneur.com
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