| :: Contaminación Auditiva |
CONTROL DE DECIBELES
El ruido también contamina
Por: CARLOS SIERRA RIOS Muchas veces sentimos una sensación molesta ocasionada por sonidos no deseados, originados en diferentes actividades, tales como el tráfico vehicular, bocinas y radios de automóviles, discotecas, aeropuertos e industrias, entre otras; tan molestos ruidos generan la denominada contaminación auditiva, entendiéndose ésta como la emisión de ruidos que atenten contra la salud, la seguridad de los seres vivos o el disfrute de la naturaleza.
El sonido es una alteración física de un medio que puede ser detectada por el oído humano, el cual se transmite por intermedio de ondas sonoras. El medio en el cual viajan las ondas sonoras ha de poseer masa y elasticidad, por ende, las ondas sonoras no viajan a través del vacío. A una temperatura de 20 oC la velocidad del sonido es de aproximadamente 344 m/s; y se incrementa en aproximadamente 0.61 m/s por cada aumento de 1º C en la temperatura.
Por definición, la frecuencia de un sonido periódico es el número de veces que este fenómeno se repite a sí mismo en un lapso de tiempo determinado; la unidad de medida para este caso es el Herzio (Hz). De otra parte, para cuantificar el grado de ruido producido por una actividad se hace a través de un valor proporcional al nivel de presión sonora. La unidad de nivel que denota la relación entre dos cantidades proporcionales en su potencia, se llama decibelio. A mayor número de decibelios producidos por un sonido mayor es la contaminación sonora (véase cuadro).
Son muchas y variadas las fuentes que generan ruido; particularmente en la jurisdicción de CORPOCHIVOR las quejas por niveles de ruido no son numerosas, pero esto no quiere decir que no exista este tipo de contaminación, ya que muchas fuentes de ruido no son reportadas. Por tal razón es necesario que identifiquemos a los generadores de ruido, tales como el parque automotor, los talleres de mecánica y carpintería, las construcciones y canteras, reportando en especial aquellos que producen ruidos en horas inapropiadas o por negligencia, tales como el exceso de volumen en radios de automóviles en áreas públicas, las discotecas y rockolas sin control o confinamiento del ruido, los vehículos sin silenciador o con bocinas ruidosas, etc.
Un exceso de contaminación auditiva puede producir efectos nocivos sobre la salud de las personas, desde intranquilidad y disminución del potencial productivo, hasta pérdida de la capacidad auditiva y algunos problemas psicológicos agudos, por lo cual hay que otorgar a este problema la atención que realmente merece.
Los municipios por medio de sus esquemas de ordenamiento territorial deberán definir zonas especiales para desarrollar actividades que generen altos niveles de contaminación auditiva, en lugares donde no se vaya a perturbar la tranquilidad de la comunidad. La legislación colombiana existente (Res. 08321 de agosto 4 de 1993), establece horarios para la realización de actividades que generan sonidos de alta intensidad y determina los niveles máximos permitidos.
Existen diversas formas de controlar los niveles de ruido: el aislamiento de focos generadores (paredes de icopor, espumas, barreras naturales), la distribución espacial de las instalaciones, la utilización de equipos de baja intensidad sonora, el uso de accesorios de protección auditiva, la promoción de programas de prevención acústica, higiene y seguridad industrial. Sin embargo, nuestra misma actitud, evita la generación de contaminación sonora, atenuando los ruidos inevitables y denunciando a los infractores o negligentes, es definitiva en la solución del problema.
Fuente: corpochivor.gov.co
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