| :: Guía: Discos Duros |
¿Qué es un disco duro?
Un disco duro es un dispositivo de almacenamiento de datos permanente, lo que quiere decir que conserva la información en él, a pesar de que el suministro de electricidad se corte. Todos los ordenadores utilizan al menos uno, y se sirve de cargas magnéticas para almacenar la información básica de las aplicaciones y los archivos.
Tipos de discos duros Los discos duros pueden ser internos o externos.
Los discos duros internos son los que vienen dentro del ordenador cuando lo compramos. Si la placa base dispone de ranuras para su conexión, se pueden añadir más, que se quedarán en el interior de la caja del ordenador.
Los discos duros externos se conectan mediante una interfaz externa, como un USB o Firewire. Los discos duros removibles tienen un pequeño tamaño, y están especialmente diseñados para transportar datos de una manera cómoda y ligera. Ofrecen una conexión fácil entre diferentes dispositivos gracias al USB, que permite las conexiones en caliente, y sustituirán en un futuro a los disquetes de 3,5" a los que estamos acostumbrados, ya que su capacidad se multiplica enormemente en relación a éstos. Los discos duros externos de gran capacidad utilizan conexión Firewire, que permite una transferencia de datos a gran velocidad. Su capacidad puede ser igual o mayor a la de un disco duro interno.
¿Qué hay que valorar al elegir un disco duro?
En primer lugar, se debe tomar la decisión de qué tipo de disco duro vamos a comprar. Podemos elegir uno interno si sólo queremos aumentar la capacidad del equipo que ya tenemos, o si estamos escogiendo los elementos para montar nuestro propio ordenador. Si tenemos más de un ordenador en casa o nuestro lugar de trabajo, un disco duro externo con conexión Firewire puede ser mucho más útil, ya que nos va a permitir tener los datos accesibles para cualquiera de los dos equipos, con sólo conectarlo. Si por el contrario lo que nos hace falta es una unidad de almacenamiento móvil, podemos elegir un modelo de los anteriores que tenga un reducido tamaño, o decantarnos por un disco duro removible de conexión USB. Generalmente estos pequeños de la familia no ocupan más que un mechero, y tienen capacidades bastante grandes, que permiten llevar datos, por ejemplo, de casa a la oficina de una manera sencilla.
La característica fundamental que se debe valorar es la capacidad de un disco duro, que se mide en Megabytes o Gigabytes. Si estamos buscando un disco duro interno debemos pensar qué capacidad es la más adecuada, ya que hay discos de tamaños medios que podrían resultar suficientes si no almacenamos muchos videos, imágenes o música. Pero si por el contrario manejamos una gran cantidad de estos archivos, un disco duro que tenga las más grandes capacidades nos será necesario. El mismo planteamiento se repite si nos hemos decidido por un disco duro externo.
En el caso de los discos removibles, los volúmenes de memoria que se ofrecen son más reducidos, pero también encontramos una gama de capacidades entre las que elegir según nuestras necesidades. Estos discos duros se utilizan principalmente para trasladar información de un equipo a otro, y son muy útiles para los equipos portátiles que no disponen de disquetera. Para archivos de programas de ofimática, uno de los más pequeños puede ser válido, pero el almacenamiento de otros archivos, como fotografías, hace que sea necesario un modelo superior. En algunos modelos podemos almacenar hasta una película completa en formato comprimido DivX.
La velocidad de rotación es un parámetro que se mide en revoluciones por minuto. Comprender su significado nos puede ayudar a elegir un disco duro con una u otra velocidad. Los discos duros contienen uno o más discos magnetizables, sobre los que se mueven unas cabezas desde el interior del disco hasta el borde. Así, cada cabeza puede escribir o leer sobre un radio del disco. Para que todo el disco se pueda escribir, éstos giran, poniendo bajo la cabeza la zona adecuada. La velocidad de rotación mide la velocidad a la que los discos duros dan estas vueltas, por lo que una velocidad mayor significará una mayor rapidez a la hora de encontrar los datos en el disco duro.
La latencia, es el tiempo que discurre desde que la cabeza se posiciona en el punto del radio donde debe estar, hasta que el disco coloca debajo de ella el punto exacto a leer o escribir.
Unido a este concepto está el de tiempo medio de acceso, que se mide en milisegundos. Esta cantidad se obtiene haciendo diversas mediciones de lo que le cuesta al disco duro encontrar un dato cualquiera, y haciendo la media de estas cifras.
El tiempo de transferencia en los discos duros nos indica la velocidad a la que se transmiten los datos a través de la interfaz.
Elegir un disco duro con unas cifras altas en todos estos parámetros asegura una respuesta más veloz cuando se trabaja con cualquier software.
La tecnología SMART, de la que algunos discos duros disponen, sirve para autodetectar los posibles errores incluso antes de que se produzcan. La mayoría de los ordenadores están preparados para soportar esta tecnología, aunque que la BIOS debe estar activada para ello.
La memoria caché o buffer es la memoria que almacena temporalmente los datos que van a ser grabados en el disco duro. Habitualmente, la capacidad de esta memoria está en consonancia con las características del disco, por lo que no es necesario que busquemos una memoria mayor para obtener una mayor velocidad.
La interfaz del disco duro es muy importante. Aunque los puntos que hemos explicado anteriormente son los básicos, no podemos adquirir un disco duro si no vamos a poder conectarlo a nuestro ordenador. Para los internos, existen diferentes conexiones. La interfaz estándar más utilizado es IDE, de la cual se han ido creando diferentes versiones cada vez más veloces y fiables. Cuando vemos el nombre DMA/ATA, no son más que interfaces IDE que cumplen ciertas normas. Las cifras que acompañan a estas siglas son la numeración de la versión a la que pertenecen. Otro tipo de conexión es la SCSI, estándar que permite compartir dispositivos entre plataformas diferentes que soporten este interfaz. Suelen tener un uso profesional y su precio es más elevado, pero la velocidad de transmisión de datos es mayor. Para elegir la interfaz, por tanto, debemos observar qué tipo de ranura libre tenemos en la placa base para instalar el disco duro.
Para los discos duros externos debemos fijarnos en los conectores externos del ordenador: si tenemos o no USB o Firewire, que son los dos estándares utilizados por estos dispositivos.
En un disco duro removible, además, debemos valorar su tamaño. Ninguno de los modelos será excesivamente grande, ya que están pensados para su optima portabilidad, pero puede haber diferencias entre los tamaños y la forma de éstos. Además, algunos incorporan otras funciones como la reproducción de mp3, para lo que suelen incluir una pantalla LCD que muestra la información de los archivos de audio.
Fuente: areapc.com
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