Hay muchas personas que cuando tienen que hacer una presentación en público se hacen preguntas del tipo “¿qué tal lo haré?”, “¿qué impresión voy a causarles?” y otras por el estilo. Este enfoque no es correcto.
Una presentación no es ni un examen ni un concurso de belleza. Sólo tiene una función: Convencer a los demás de tu punto de vista, tanto si se trata simplemente de facilitar información, conseguir que los demás hagan algo o evitar que hagan lo que no deseas que hagan.