| :: Cómo encarar un trabajo de investigación |
No te gusta atarte a una estructura organizativa estricta porque atenta contra tu estilo. Te gusta que las ideas fluyan y cualquier tipo de organización simplemente se interpondría O tal vez pienses que para eso tenés una computadora, para poder editar lo que vas escribiendo. O que en vez de usar fichas, es más fácil sacar las citas de autores directamente de los libros. Pero si alguna vez entregaste un trabajo y el profesor te lo devolvió con comentarios del tipo:
-Demasiadas tangentes, trate de ser más conciso
-Se va de tema
-Sus ideas no se conectan adecuadamente
-Introduce puntos interesantes pero no los expande lo suficiente como para probar su hipótesis
-Su trabajo carece de hipótesis
Entonces es hora de reconsiderar algún tipo de técnica que te ayude a presentar tus monografías correctamente. Podrá parecer un gran esfuerzo al comienzo, pero con el tiempo vas a ahorrar tiempo, energía y exasperación. Este sistema elimina completamente el “bloqueo” de escritor. Debemos concebirlo como un remedio preventivo a un mal resfrío.
a) Elegir la tesis
La definición de tesis puede surgir intuitivamente. “Es el tema de mi monografía, ¿no?” No, en realidad es lo que querés probar con tu monografía. Puede ser desde una opinión, una afirmación controvertida o un contraste o comparación de afirmaciones. Aunque aún en este último caso el trabajo deberá contener elementos de prueba.
Por ejemplo si queremos afirmar “El trabajo de J.L.Borges se acerca más al movimiento romántico que el de Cortázar” –es un ejemplo al azar- aún debemos probar la relación entre los escritores y el movimiento.
Lo primero entonces es elegir el tema. Generalmente elegimos algo en lo cual nosotros estemos interesados o el profesor esté interesado. Una vez elegido el tema, es el momento de la investigación. El primer paso es siempre tener una clara noción de cuanto se ha escrito sobre este tema. Si el material es abundante se hace más fácil comparar puntos de vista divergentes para elegir el que tomaremos para nuestro trabajo.
Una vez que hemos leído suficiente, las opciones son varias: podés formar tu propia opinión y tratar de probarla, contrastar o comparar ideas, libros, films, períodos históricos o discutir una tesis previamente presentada. Esta última forma es la menos complicada, ya que simplemente podés citar a un experto sobre el tema y apoyarlo o refutarlo. Tu propia opinión se transforma en tu tesis. Conviene redactarla en una sola oración.
b) Manos a la obra
Esta segunda etapa es un trabajo de consulta en bibliotecas y hemerotecas. Para este fin es ideal un sistema de fichas. Si contás con una laptop, la tarea se simplifica ya que podés transportarla hasta el lugar de consulta y utilizar un programa especial de fichero.
En caso contrario, conviene elegir un set de fichas de colores. Asignarle un color a cada una de las fuentes primarias (conviene tener al menos 5 fuentes primarias). Al comenzar a tomar notas, numerar las fichas con una inscripción en la esquina superior izquierda. En el primer renglón consigná el nombre del libro o fuente y en las siguientes la información bibliográfica (autor, año de publicación, editorial y las páginas citadas)
Todos estos datos serán necesarios con posterioridad cuando prepares tu index de referencias bibliográficas. Por eso es fundamental este primer paso, ya que luego se hace difícil rastrear las fuentes si te olvidas.
En cada ficha conviene anotar un solo punto o idea importante. Si es una cita, copiar palabra por palabra y usar comillas para distinguirla de tus paráfrasis.
Una vez finalizado este paso, es el momento de organizar la información. Agrupar las fichas según la relevancia que tengan para tu tesis. Primero, descartar las que no sean pertinentes. Si no estás seguro crear un subgrupo de “misceláneas”. El resto distribuirlas según correspondan al “cuerpo”, “introducción” o “conclusión” de tu trabajo. La primera ficha que usaste para escribir la afirmación principal de tu tesis será la última oración de tu introducción. El mayor número de fichas pertenece al “Cuerpo” de la tesis. Es conveniente dividirlas en subgrupos. Cada subgrupo corresponderá a un punto de apoyo distinto.
En el momento de ordenar tus argumentos, es preferible comenzar por los más débiles. Así, los que tengan más peso, que serán leídos al final, impactarán más en la mente del profesor. Con todas las fichas ordenadas, numeradas y agrupadas, es hora de sentarse frente a la computadora y redactar tu trabajo. Los estilos de diseño de una tesis varían según el profesor, pero en términos generales casi nadie utiliza ya notas al pie o al final del trabajo. Todas las citas pertinentes están incorporadas al cuerpo.
El último paso es la redacción de las secciones Bibliografía y Trabajos Citados. En la primera deben figurar todas las fuentes que influenciaron tu trabajo y enriquecieron tu investigación. En la segunda se incluyen todas las fuentes citadas, ya sea directa o indirectamente. Algunos docentes confunden ambas categorías y agrupan a las dos dentro de Bibliografía Consultada. De todas formas, siempre es conveniente incluir las dos ya que puede significar un bonus en tu calificación.
Fuente: uch.edu.ar
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